Frede Reyna Trío llega a La Plata y se presenta el domingo 22 de febrero en Desafinado Club, en City Bell. El ensamble reúne a Frede Reyna en guitarra y voz, Eugenio Masa en bajo eléctrico y piano, y Agustín Cáceres en batería. La propuesta incluye música, gastronomía y coctelería en formato 360.
Reyna es compositor e intérprete de nacionalidad brasileña y reside en Argentina desde hace más de 30 años. Según indicó, desde entonces la música popular brasileña y latinoamericana integra su repertorio. En la actualidad participa como guitarrista y cantante en la Roda de samba "Ritual de Samba" y en el "Sindicato Argentino de Boleros".
El grupo señaló que su intención es revivir el género bolero y fusionarlo con la música popular brasileña, a través de distintos lenguajes vinculados a la música romántica. El repertorio combina canciones propias y versiones de autores como Caetano Veloso, Djavan, Tom Jobim y Pixinguinha, además de algunos boleros clásicos.
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Este domingo habrá boleros en Desafinado Club
Frede Reyna se presenta en Desafinado Club
— En este formato con Masa y Cáceres conviven Brasil, jazz y canción latinoamericana. ¿La música encuentra un punto común entre esos lenguajes o cada uno empuja al trío hacia lugares inesperados?
— En realidad pasa un poco de las dos cosas. Cada uno trae una impronta bastante marcada: Masa viene más desde el soul, el funk y la música popular; Cáceres está más orientado al jazz; y yo me muevo dentro del universo latinoamericano, desde el bolero y la música brasilera hasta el samba y otros géneros. Entonces inevitablemente aparecen lugares inesperados, porque el cruce es real. La idea es apostar a esa fusión: partimos de un formato bastante clásico —guitarra acústica, bajo y batería— pero tanto el sonido como el repertorio están pensados para que esos mundos dialoguen y se mezclen.
— Vivís hace más de 30 años en Argentina pero tu raíz es brasilera. Cuando componés hoy, ¿sentís que escribís desde un lugar híbrido o hay un país emocional que siempre termina apareciendo en la música?
— Mi historia es un poco compleja: nací en Brasil, mis padres son argentinos y eso tiene que ver con el contexto político de la dictadura militar. Entonces mi bagaje cultural siempre fue amplio. Vivir más de treinta años en Argentina me marcó muchísimo —por ejemplo el rock argentino, Spinetta para mí fue muy importante—, pero la raíz brasilera aparece igual. Tengo composiciones más cercanas a la bossa o al samba y también algunos boleros donde se nota ese condimento. De hecho mis compañeros a veces me dicen que suenan medio "caitanescas". Así que sí, hay un híbrido, pero la sonoridad brasilera siempre termina aflorando.
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Frede Reyna sobre su influencia de Brasil y Argentina: "Mi bagaje cultural siempre fue amplio"
— Formás parte del "Sindicato Argentino de Boleros", que suena casi a declaración cultural más que a proyecto musical. ¿Qué lugar sentís que ocupa hoy el bolero en la vida contemporánea y por qué vuelve a ser necesario?
Totalmente, es una declaración cultural. Además de cantar ahí también participo en la producción, y para nosotros el Sindicato es una especie de trinchera: un espacio de encuentro, de rescate de valores, de reunión social. En tiempos donde las relaciones humanas están tan desgastadas, generar un evento donde la gente se abrace y se encuentre ya es algo valioso. Por eso sentimos que es necesario. También atraviesa otros proyectos que hago, como rituales de samba vinculados a la ancestralidad afro-brasilera. Mi búsqueda siempre es esa: tomar lo tradicional no como algo estático sino transformarlo en el presente.
— Desafinado propone una experiencia íntima, de escucha cercana. ¿Cómo cambia tu forma de tocar y cantar cuando el público está tan cerca?
A mí los espacios íntimos me resultan más cómodos que los escenarios grandes. Hemos tocado en eventos multitudinarios y eso me pone más nerviosa que un show pequeño. La voz más cerca del micrófono, el sonido más acotado, la cercanía… ahí me siento mejor. Igual Desafinado es un desafío hermoso y estoy muy agradecida por el espacio y por poder presentar nuestra música así.
— Si alguien nunca los escuchó y va a verlos por primera vez esa noche, ¿qué te gustaría que se lleve: una emoción, una historia o una sensación física de la música?
Siempre una historia. La música es una historia y mi propia vida también lo es: hacer música brasilera ya habla de migraciones, de movimientos de las personas por el mundo. Pero también la sensación física es fundamental. Mucha gente ama la música brasilera sin entender portugués: la emoción pasa igual. En el repertorio intento recorrer distintas regiones de Brasil, cada una con su raíz y su estilo, para que el público viaje con nosotros. Ojalá se lleven todo eso: historia, emoción y cuerpo. Porque lo hacemos con muchísimo cariño.