martes 17 de marzo de 2026

Desafinado Club propone una noche de tangos clásicos interpretados con sensibilidad contemporánea en La Plata

El dúo formado por Sonia Possetti en piano y Damián Bolotín en violín llega a La Plata para interpretar tangos clásicos y temas propios en Desafinado Club.

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Con casi tres décadas de trabajo conjunto, el dúo formado por Sonia Possetti en piano y Damián Bolotín en violín llega a La Plata con su propuesta, que nace de una mirada propia sobre la música de Buenos Aires. La cita es este jueves, a partir de las 21, en Desafinado Club, en Diagonal 93 N°52, City Bell, con su propuesta 360° que combina música, gastronomía y coctelería en un ambiente agradable y con estacionamiento propio. Las entradas son limitadas y se consiguen contactándose al (221) 506-5713.

El dúo Possetti–Bolotín nació con la idea de recrear la música de Buenos Aires desde un formato de cámara: piano y violín. Su repertorio abarca tangos, valses y milongas que recorren distintas épocas del género, desde las primeras décadas del siglo XX hasta composiciones propias. Desde el diálogo íntimo entre el piano y el violín, el proyecto recorre tangos clásicos y composiciones originales, combinando la tradición del género con una sensibilidad contemporánea que dialoga con la música clásica, el jazz y otras influencias.

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A lo largo de su trayectoria, el dúo ha desarrollado arreglos originales y una estética sonora basada en el diálogo permanente entre ambos instrumentos, explorando las posibilidades expresivas del tango en un formato íntimo. Además, de sus presentaciones en Argentina han llevado su música a escenarios de América, Europa y Estados Unidos, donde también dictan conciertos didácticos y masterclasses dedicadas al lenguaje del tango.

Possetti Bolotín: trayectoria y presentación en Desafinado Club

En diálogo con 0221.com.ar, Posetti y Bolotín cuentan de qué está hecha su música, repasan su trayectoria y anticipan cómo será su presentación en Desafinado Club.

Damián Bolotín y Sonia Possetti desafinado club
El dúo Volotín Possetti se presentará este jueves en Desafinado Club, City Bell

El dúo Volotín Possetti se presentará este jueves en Desafinado Club, City Bell

—El dúo con Sonia Possetti nació con la idea de “recrear la música de Buenos Aires”. Después de casi tres décadas tocando juntos, ¿sentís que esa música sigue siendo la misma o que ustedes mismos la fueron redefiniendo con el tiempo?

Damián Bolotín (DB) —Evidentemente el tango de hoy no es el mismo que el de los años veinte. Nosotros tomamos elementos de ese tango original, sobre todo lo rítmico, porque el tango nació como una música para bailar. Ese pulso sigue siendo muy importante para nosotros. A partir de ahí, con influencias de la música clásica, del jazz y de otras músicas, vamos construyendo nuestra propia manera de decirlo. Las raíces del tango siguen estando muy presentes, pero también buscamos una voz propia.

No sólo interpretamos composiciones de los grandes maestros del género, sino que también tocamos música nuestra. Y todo eso está atravesado por el aprendizaje que tuvimos tocando con figuras fundamentales del tango, como Julián Plaza, Leopoldo Federico, Atilio Stampone, Osvaldo Berlingieri o Rodolfo Mederos, entre otros. Haber trabajado con esos grandes maestros -y haberlos escuchado tanto- forma parte de nuestra impronta musical.

—En el dúo piano-violín hay una tradición muy fuerte dentro del tango. ¿Cómo construyen el diálogo entre ambos instrumentos para que no sea simplemente acompañamiento y melodía, sino una conversación musical más compleja?

Sonia Possetti (SP) —La tentación natural en un dúo de piano y violín es que el violín haga la melodía y el piano acompañe. Y justamente el gran desafío para nosotros es corrernos un poco de ese esquema y expandir las posibilidades de ambos instrumentos. A veces puede aparecer esa relación más tradicional de melodía y acompañamiento -y está bien que suceda-, pero tratamos de explorar otras variantes: trabajar mucho desde lo rítmico, invertir los roles para que el violín acompañe y el piano sea quien “cante”, o generar momentos de mayor intercambio entre los dos.

Sonia Possetti desafinado club
Sonia Possetti, y su piano

Sonia Possetti, y su piano

También hay espacios de improvisación y de expansión del lenguaje, donde nos permitimos salir un poco del tango más clásico y dialogar con otras músicas que nos gustan, como el jazz o la música brasileña. Todo eso hace que el resultado no sea simplemente una melodía con un acompañamiento básico, sino un tejido mucho más activo entre ambos instrumentos. Hay mucho movimiento, muchas notas, y los dos estamos muy expuestos. Es un desafío grande, porque en el dúo estamos muy solos, pero justamente ahí aparece la riqueza de esa conversación musical.

—Su repertorio recorre tangos desde la década de 1920 hasta composiciones propias, ¿qué elementos creen que deben mantenerse intactos para que algo siga siendo tango y en qué lugares sienten que es necesario romper con la tradición?

DB —Nosotros no creemos que sea necesario romper con la tradición. La tradición es la tradición. Lo que pasa es que el tango también evoluciona con el tiempo y con el lugar donde se vive. El farolito y el adoquín quizá ya no representan al Buenos Aires de hoy. La ciudad cambió y nosotros también cambiamos con ella. Nuestra música tiene que ver con el Buenos Aires actual, que además está atravesado por influencias de todo el mundo. Vivimos en una sociedad globalizada y eso inevitablemente aparece en la música. Surgen nuevas ramas, nuevas flores que dialogan con otros estilos que también nos gustan y con los que nos sentimos identificados. Pero siempre sin perder las raíces del tango, que para nosotros siguen siendo fundamentales.

—Los arreglos del dúo tienen un trabajo muy elaborado, casi de música de cámara. Cuando trabajan un tango clásico, ¿parten desde el respeto a la versión original o desde la libertad de reinterpretarlo completamente?

SP —En este programa vamos a tocar varias composiciones propias, música de Astor Piazzolla y también algunos tangos clásicos, bastante más antiguos. La decisión de incluir esos tangos tiene que ver, ante todo, con que son obras que nos gustan mucho. Muchas de ellas son muy conocidas en versiones orquestales -de orquesta típica- o en formaciones como el quinteto, en el caso de Piazzolla. El desafío del dúo es intentar cubrir, entre el piano y el violín, todas esas capas sonoras que normalmente aparecen en una orquesta.

Damián Bolotín desafinado club
Damián Bolotín y su violín

Damián Bolotín y su violín

Entonces, si bien tomamos la esencia y el espíritu de esas versiones que son tan inspiradoras, nuestra mirada siempre parte del presente: de nuestro recorrido y de todo el tango que sucedió desde que esas obras fueron creadas, muchas veces hace casi un siglo. Nos interesa traer ese material al lenguaje de hoy y a nuestra manera de tocar, que está atravesada por generaciones de músicos que nos inspiraron y de quienes también aprendimos. En definitiva, tomamos esos tangos que sentimos como pilares del género y tratamos de conectarlos con nuestra propia música. Ahí es donde aparece el lenguaje del dúo: cuando empezamos a trabajar nuestra sonoridad propia y a expandir las posibilidades tímbricas tanto del piano como del violín.

—Han llevado el dúo a escenarios de América, Europa y Estados Unidos con conciertos y masterclasses, ¿qué es lo que más sorprende al público extranjero del tango instrumental cuando lo escucha en un formato tan íntimo como piano y violín?

DB —Cuando damos masterclasses, tanto en Argentina como en el exterior, buscamos que los músicos puedan acercarse lo más posible a la manera de abordar el tango: desde lo rítmico, lo armónico y lo melódico, pero también desde el fraseo y las agógicas. El fraseo del tango tiene mucho que ver con nuestra forma de hablar, de caminar y de respirar. Muchas veces un músico extranjero intenta tocar tango con la cadencia de su propio idioma, y ahí aparece una dificultad. Por eso a veces les digo en broma que deberían vivir un tiempo en Buenos Aires para entender cómo camina la gente, cómo habla, cuál es la respiración de la ciudad.

Todo eso se refleja en la música. Es como hablar lunfardo: hay pequeños matices, acentos y adornos que forman parte del lenguaje del tango y que para ellos son nuevos. También hemos tocado con orquestas sinfónicas como solistas, con arreglos propios. En esos casos tenemos que trabajar mucho con la orquesta para explicar cómo frasear, dónde están los acentos, cómo funcionan las agógicas y los matices del tango. Y eso despierta muchísimo interés, porque es una forma muy particular de hacer música que nace aquí, en Buenos Aires, y que después se difunde en todo el mundo.

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