La costa atlántica no es solamente un destino para el verano. Durante el invierno, varios de sus rincones naturales muestran una faceta diferente, con menos visitantes y paisajes que invitan a la desconexión. Entre ellos se destaca la Reserva Natural Faro Querandí, un espacio protegido ubicado en el partido de Villa Gesell que combina médanos, playas agrestes y una rica biodiversidad.
Lejos del movimiento característico de la temporada alta, este lugar se convierte en una excelente alternativa para quienes buscan una escapada tranquila, rodeada de naturaleza y con la posibilidad de realizar actividades al aire libre en contacto con uno de los ecosistemas más importantes de la provincia de Buenos Aires.
La Reserva Natural Faro Querandí abarca más de 5.700 hectáreas y fue creada en 1996 con el objetivo de preservar el cordón dunícola costero, uno de los ambientes más frágiles y valiosos de la región.
Este paisaje está conformado por extensas dunas, pastizales y sectores costeros que sirven de refugio para numerosas especies de flora y fauna autóctona. La conservación del área permite que los visitantes puedan observar un ecosistema prácticamente intacto, algo cada vez más difícil de encontrar en otros sectores de la costa bonaerense.
El histórico Faro Querandí, que le da nombre a la reserva, se levanta como uno de los principales atractivos del lugar. Su presencia no solo aporta valor paisajístico, sino también histórico, ya que durante décadas fue una referencia clave para la navegación marítima en la zona.
Cada sendero de este destino de la costa atlántica cuenta con señalización e instrucciones sobre cómo cuidar el espacio
Aunque suele asociarse a las vacaciones de verano, la reserva ofrece condiciones ideales para recorrerla durante el invierno. Las temperaturas más frescas permiten realizar caminatas más cómodas por los senderos y disfrutar del entorno sin las altas temperaturas ni la afluencia masiva de turistas.
Los amaneceres y atardeceres adquieren además un atractivo especial en esta época del año, con cielos despejados y una atmósfera de tranquilidad que transforma la experiencia en una propuesta diferente dentro de la costa atlántica.
Fauna y flora que sorprenden a cada paso
Uno de los grandes atractivos de la Reserva Faro Querandí es su biodiversidad. En las playas pueden observarse distintas aves playeras alimentándose cerca de la orilla, entre ellas gaviotas, gaviotines, playeros, chorlitos y ostreros.
En los sectores de médanos y pastizales también habitan especies como zorros grises, gatos monteses, ñandúes, peludos, mulitas y el característico tucu-tucu, un pequeño roedor adaptado a la vida en las dunas.
La flora es igualmente destacada. Más de un centenar de especies autóctonas lograron adaptarse a las condiciones extremas del ambiente costero, marcado por los fuertes vientos, la arena suelta y la salinidad. Entre las más representativas aparecen el esparto, el pasto dibujante y la margarita de los médanos.
El tucu-tucu es una especie autóctona de la Reserva y vive bajo tierra la mayor parte del tiempo
Algunas plantas presentes en la reserva poseen además propiedades medicinales, como la marcela, utilizada tradicionalmente para problemas digestivos, y la yerba de la perdiz, asociada al tratamiento de afecciones urinarias.
Actividades para disfrutar en contacto con la naturaleza
La reserva cuenta con distintas propuestas para quienes deseen conocer este destino de manera responsable y sustentable. Entre las actividades más elegidas se encuentran:
- Caminatas por senderos naturales.
- Observación de aves en su hábitat natural.
- Cabalgatas por los médanos y la costa.
- Recorridos interpretativos sobre flora y fauna.
- Visitas al histórico Faro Querandí.
Uno de los recorridos más recomendados es el sendero ecoturístico "Los Senecios", un circuito de aproximadamente 40 minutos que permite descubrir las principales especies vegetales y animales del área. El trayecto está señalizado mediante postes de madera con marcas amarillas y cuenta con información sobre las huellas de los distintos animales que habitan la reserva.
¿Cómo llegar a la Reserva desde La Plata?
Para llegar a la Reserva Natural Faro Querandí desde La Plata hay que recorrer cerca de 390 kilómetros, un trayecto que demanda alrededor de 4 horas en auto, dependiendo del tránsito. El camino más habitual consiste en tomar la Autovía 2 en dirección a Mar del Plata y luego empalmar con la Ruta Provincial 11 hacia Villa Gesell. Una vez en la ciudad balnearia, se debe continuar hacia el sur hasta el acceso a la reserva. Los últimos kilómetros atraviesan sectores de médanos y caminos de arena, por lo que es recomendable informarse previamente sobre las condiciones de ingreso y, en algunos sectores, utilizar vehículos aptos para ese tipo de terreno.
Con paisajes que conservan su estado natural, una rica biodiversidad y propuestas para disfrutar al aire libre, la Reserva Natural Faro Querandí aparece como una de las escapadas más atractivas para quienes buscan descubrir otra cara de la costa atlántica durante el invierno.