Empresarios del turismo advierten sobre un cambio en la forma de vacacionar en la provincia de Buenos Aires
Un informe de CAME describe ocupaciones irregulares, decisiones tardías y consumo prudente, con señales de alerta en el turismo en la provincia de Buenos Aires.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) presentó un balance sobre el inicio de la temporada de verano y advirtió cambios en el turismo en la provincia de Buenos Aires. El informe marcó picos de ocupación ligados a fines de semana y eventos, con menos reservas anticipadas y estadías largas planificadas con tiempo.
Desde CAME explicaron que la lógica dominante es la del "viaje conveniente". Según el relevamiento, cuando se combinan agenda puntual, clima favorable y una propuesta clara, la ocupación crece con rapidez, incluso en destinos que comenzaron el verano con números moderados y expectativas acotadas.
El documento incluyó una advertencia sobre la provincia de Buenos Aires, donde los registros mostraron un desempeño más débil que en otros puntos del país. En contraste, los destinos con atractivos naturales consolidados alcanzaron niveles altos y muy altos de ocupación durante la primera quincena.
Entre esas plazas se ubicaron Puerto Iguazú, en Misiones, y Ushuaia, en Tierra del Fuego. Para la entidad empresaria, estos destinos sostuvieron mejores indicadores por su perfil turístico definido y por estadías más prolongadas, en un contexto general de decisiones de viaje tomadas sobre la fecha.
La lógica del "viaje conveniente" que se impone este verano combina agenda, clima y propuesta turística clara
CAME y los cambios en los destinos
El informe destacó el caso de Tandil, donde el mejor rendimiento se concentró en las cabañas, con ocupaciones cercanas al 80%. Ese movimiento estuvo impulsado por turismo familiar, propuestas de naturaleza y eventos deportivos, mientras que la hotelería tradicional registró niveles más moderados.
Sierras de Tandil
Las sierras de Tandil es uno de los destino claves del turismo en 2026
Un segundo grupo de destinos mostró ocupaciones medias y sostenidas, vinculadas a escapadas cortas y turismo regional. Allí apareció Chascomús, con un promedio del 62% y estadías de tres noches, un perfil que la entidad consideró clave por su impacto económico concreto.
Distinto fue el panorama en la Costa Atlántica. Mar del Plata alcanzó alrededor del 60% de ocupación y, para toda la provincia, CAME estimó un flujo de 3,6 millones de turistas, casi cien mil menos que en el mismo período de 2025.
Mar del Plata
Mar del Plata es uno de los puntos altos del turismo bonaerense esta temporada
En cuanto a los cambios de destino, desde CAMA sostienen que está primera quincena de enero "el turista se movió menos por 'destino' en abstracto y más por activadores concretos: un festival, un carnaval, una carrera, una feria o una experiencia diferencial en naturaleza".
Cambios en la forma de vacacionar
Según el análisis, se consolidó "un cambio estructural en los hábitos de viaje", con visitantes que definen salidas cerca de la fecha, controlan gastos y priorizan experiencias puntuales. Para CAME, "más que un retroceso del turismo, lo que se observa es una reconfiguración de la forma de viajar".
El informe señala que "el verano 2026 anticipa y confirma un turista activo pero prudente: viaja y se mueve, pero lo hace con cautela, define tarde, ajusta la duración de su estadía y elige en función de la relación precio–experiencia. Lejos de retraerse, el turismo se reorganiza alrededor de decisiones más racionales y selectivas".
turismo estudiantil tigre (19)
Los destinos con atractivos naturales tuvieron altos niveles de ocupación
En materia de consumo, el informe señaló que el gasto sigue siendo significativo, aunque más racional y concentrado. En Chascomús, por ejemplo, el promedio se ubicó en $97.000, mientras que en Tandil se mantuvieron tarifas similares a la temporada anterior para sostener la demanda en un escenario de mayor cautela.
Por último, otro cambio significativo responde al alojamiento, y sostienen que "el crecimiento de la oferta informal de alojamiento, que compite de manera directa con la hotelería registrada", es un gran desafío este verano, y agregan que "esta situación genera fuertes asimetrías de costos, presiona precios a la baja y afecta la rentabilidad de los establecimientos formales, especialmente en destinos con alta demanda de escapadas cortas y alquiler temporario".