El informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia informó que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,6% y, excluyendo la pandemia, marcó la quinta peor contracción desde 2004 y se comparó con caídas registradas en crisis como la de 2008 y otros episodios de ajuste.
El estudio se realizó en base a los números del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Según consta en el documento, el impacto se concentró en la producción de bienes, que cayó 4,4% en febrero, mientras que los servicios retrocedieron 0,5%. La dinámica mostró un mayor deterioro en sectores productivos, en un contexto de cambios en el comercio exterior y variaciones en la demanda.
El informe indicó que la apertura de importaciones tuvo un peso en la caída de la producción local. La participación de bienes finales importados alcanzó el 24,5% en los últimos doce meses y superó niveles de períodos anteriores, lo que reflejó un cambio en la composición del consumo.
El impacto sectorial
Las compras externas de bienes finales aumentaron 80% desde 2023, mientras que las importaciones de insumos productivos cayeron 25%. Este movimiento marcó una sustitución de producción local por productos del exterior en distintos rubros de la economía.
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El estudio se realizó en base a los números del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)
Con la baja de febrero, la actividad quedó 0,4% por debajo del promedio del año anterior. El arrastre estadístico para 2026 pasó de un valor positivo a uno negativo, lo que complica las proyecciones si no aparecen señales de mejora en los próximos meses.
El escenario laboral también mostró deterioro. Entre agosto de 2025 y febrero de 2026, los salarios privados registrados cayeron 3,6% en términos reales y se perdieron cerca de 100.000 empleos formales, lo que impactó en el consumo.
Al mismo tiempo, los recursos del Gobierno Nacional bajaron 5% interanual en términos reales durante el primer trimestre. Este dato redujo el margen para aumentar el gasto público como herramienta para impulsar la actividad económica.
Las dudas sobre el rebote de la economía
La política económica buscó reactivar a través del crédito con una baja de tasas de interés tras la reducción de encajes. Las tasas pasaron de niveles cercanos al 30% nominal anual a 22,5%, con el objetivo de incentivar préstamos a familias y empresas.
Sin embargo, el crédito no mostró una expansión significativa en términos reales. En el último mes, los préstamos crecieron de forma leve en términos nominales, en un contexto de mora y volatilidad que limita su impacto en una eventual recuperación de la actividad.