Marcos Damián Romero pasó más de 3 años detenido acusado de haber robado una bicicleta y de haber intentado matar a un policía durante la fuga. El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°2 de La Plata lo absolvió y ordenó su inmediata excarcelación.
Estuvo detenido desde 2023 por un violento episodio ocurrido en Gonnet. Ahora, el Tribunal Criminal II de La Plata lo absolvió y ordenó su excarcelación.
Marcos Damián Romero pasó más de 3 años detenido acusado de haber robado una bicicleta y de haber intentado matar a un policía durante la fuga. El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°2 de La Plata lo absolvió y ordenó su inmediata excarcelación.
El episodio ocurrió el 9 de junio de 2023, alrededor de las 16.40, en el local Open Sports ubicado en el Camino Centenario y 506, en Gonnet. Según la acusación que había llevado el caso a juicio, Romero ingresó al comercio, tomó una bicicleta naranja, marca Teknial, modelo Tarpan y rodado 29 que estaba en exhibición y luego escapó a bordo del rodado.
David Bassolino, un policía que realizaba tareas adicionales de seguridad en el comercio, advirtió el robo y salió detrás del sospechoso en su vehículo particular. La persecución continuó hasta 508 entre 10 y 11. Allí, según declaró Bassolino durante el debate, Romero habría abandonado o arrojado la bicicleta y comenzado a correr. El agente descendió del vehículo y se produjo un forcejeo. El efectivo contó que durante la pelea su arma reglamentaria terminó en poder del atacante. Según su relato, Romero lo golpeó, lo arrojó al piso, tomó la pistola y comenzó a apuntarle al abdomen. El policía aseguró que intentó colocarle el seguro en dos oportunidades, pero que finalmente recibió un disparo en la mano izquierda. Su testimonio fue uno de los principales elementos discutidos durante el juicio.
La herida fue de consideración: debió ser sometido a una cirugía de urgencia en el Hospital San Roque de aquella localidad y permaneció alrededor de 90 días alejado de sus tareas, mientras realizaba rehabilitación. Sin embargo, durante el juicio el propio Bassolino reconoció algunas diferencias entre lo que había declarado durante la investigación y lo que recordó 3 años después en el debate. En la primera declaración señaló que Romero lo había golpeado con el arma en la cabeza, en el juicio, en tanto, comenzó diciendo que solo recibió golpes de puño y cuando la defensa le hizo notar la contradicción admitió que podría haber sido golpeado con la pistola. En ese marco, el agente explicó que al momento de realizar la primera declaración se encontraba herido, mareado y con una importante pérdida de sangre.
Después del disparo, Romero escapó del lugar y fue buscado por distintos móviles policiales. Los agentes que declararon en el juicio coincidieron en que recibieron una alerta sobre un hombre que había protagonizado un enfrentamiento con un policía y que podía encontrarse armado.
Finalmente fue localizado en un taller mecánico ubicado en 509 entre 9 bis y 10, a varias cuadras del lugar donde había quedado la bicicleta. Los policías que participaron de la detención señalaron que Romero intentó abalanzarse sobre una agente que le había dado la voz de alto y que debieron reducirlo.
Uno de los puntos que quedó registrado en los testimonios fue que el joven fue encontrado sin lesiones visibles. Durante el juicio también declararon empleados del comercio, agentes que participaron del procedimiento y el propietario del taller. La defensa, por su parte, presentó como testigos a un vecino, un amigo y la mamá de Romero, quienes aportaron referencias personales favorables, pero no presenciaron el episodio.
El acusado explicó que había salido de trabajar, que se encontraba bajo los efectos del alcohol y las drogas y que había decidido tomar la bicicleta porque necesitaba dinero, pero negó haber querido lastimar al policía
Al momento de declarar, Romero reconoció haber ingresado al comercio y llevado la bicicleta. Explicó que aquel día había salido de trabajar, que se encontraba bajo los efectos del alcohol y las drogas y que había decidido tomar la bicicleta porque necesitaba dinero. Pero negó haber querido lastimar al policía: según su versión, cuando Bassolino lo alcanzó se produjo un forcejeo y el disparo ocurrió accidentalmente cuando el efectivo cayó al suelo. Romero también negó haber golpeado al policía con el arma. "Yo nunca jamás quise lastimar a nadie", sostuvo durante su declaración y explicó además que después del episodio corrió hasta el taller donde finalmente fue detenido.
El punto central de la absolución estuvo en la forma en que evolucionó la acusación durante el debate. Inicialmente, el Ministerio Público Fiscal (MPF) llevó a juicio a Romero por robo calificado por el empleo de arma de fuego en grado de tentativa, pero, tras escuchar el testimonio de Bassolino, la Fiscalía modificó su postura y amplió la acusación. Entendió que el episodio debía ser considerado como dos hechos diferentes: por un lado, un hurto consumado de la bicicleta y, por otro, un homicidio criminis causa en grado de tentativa contra el policía.
En el alegato final, además, el fiscal sostuvo una reconstrucción de los hechos que, según el Tribunal, volvió a modificar aspectos centrales de lo que se había planteado durante el debate. La Fiscalía sostuvo entonces que Romero había apuntado a Bassolino a escasos centímetros, mientras el policía intentaba desesperadamente proteger su vida, y que el acusado había efectuado el disparo con intención de matarlo para lograr su impunidad. Como acusación alternativa, el MPF pidió que, si no se aceptaba el homicidio criminis causa, se considerara un homicidio con dolo eventual en grado de tentativa.
La defensa a cargo del abogado Luis Rivera, en cambio, sostuvo que el hecho contra la propiedad había quedado en grado de tentativa y cuestionó que se hubiera acreditado el supuesto dolo homicida. También puso el foco en las contradicciones de Bassolino y en la explicación de Romero acerca del disparo accidental.
Para los jueces, el problema no estuvo simplemente en que la Fiscalía hubiera cambiado la calificación jurídica. El Tribunal recordó que una acusación puede ser modificada durante un proceso, siempre que se mantengan los hechos y se respeten las garantías del imputado, pero consideró además que en este caso ocurrió algo diferente: también cambió la base fáctica de la acusación. La jueza Analía Carrillo, cuyo voto fue acompañado por sus pares Claudio Bernard y Silvia Hoerr, comparó las distintas versiones presentadas durante el juicio.
En la acusación inicial y en su ampliación se sostuvo que Romero golpeó a Bassolino con la pistola, luego lo apuntó y que, cuando el policía tomó el arma por el cañón con su mano izquierda, se produjo el disparo. En cambio, en el alegato final, la Fiscalía describió otra secuencia: Romero habría apuntado a escasos centímetros del cuerpo del policía, mientras Bassolino colocaba dos veces el seguro del arma y, finalmente, habría disparado con intención de matarlo.
Para el Tribunal, esa diferencia no era menor. Los jueces entendieron que la modificación introducía circunstancias nuevas y relevantes que podían haber sorprendido a la defensa, afectando el denominado principio de congruencia, que exige que exista correspondencia entre el hecho por el cual una persona es acusada y aquel sobre el cual finalmente se pretende obtener una condena. "La mutación afecta de manera palmaria la correlación entre la imputación y el fallo", sostuvo la jueza Carrillo en su voto.
El Tribunal consideró además que debía existir una congruencia interna dentro de la propia acusación: el alegato final debía guardar relación con la acusación que había llegado a juicio y con la descripción realizada durante el proceso, algo que, según los jueces, tampoco había ocurrido. Por ese motivo los magistrados concluyeron que las modificaciones introducidas por la Fiscalía habían afectado el derecho de defensa y que una condena habría puesto en riesgo la garantía establecida por el artículo 18 de la Constitución Nacional. La conclusión fue contundente: Romero debía ser absuelto.
El veredicto del TOC N°2 no solamente declaró la absolución. Los jueces también ordenaron conceder la excarcelación. La libertad quedó supeditada a constatar que no existieran otras capturas pendientes ni que Romero estuviera detenido a disposición de otro magistrado. Así terminó una causa que había comenzado con un robo de una bicicleta en Gonnet, continuó con una persecución, un enfrentamiento armado y una detención, y mantuvo a un joven privado de su libertad durante más de 3 años.
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