El local de indumentaria Canterbury, ubicado en City Bell, sufrió en las últimas horas el cuarto robo desde que abrió después de que se flexibilizaran las restricciones por la pandemia.
El último ocurrió este viernes ayer a la madrugada, aunque lo descubrió un vecino que a las 7.30 pasó corriendo frente al local y vio el desorden que habían dejado los ladrones. El ventanal roto y las prendas y las perchas desparramadas.
El vecino llamó al 911 y uno de los patrulleros que llegó en respuesta se quedó de consigna en la puerta hasta las 9 de la mañana, cuando llegó el empleado para abrir la tienda, convencido hasta ese momento de que era un día como cualquier otro. Pero no lo era. Según las explicaciones del propietario Fabián Lujan, citado por el diaro El Día, la alarma no funcionó o los delincuentes la desactivaron.
“No se qué vamos a hacer, el vidrio sale carísimo y después de un hecho así perdemos todo un día de trabajo, entre que esperamos a que lo repongan y a que los peritos terminen” dijo.
El último escruche representaron pérdidas por alrededor de 300 mil pesos, entre el dinero y la mercadería que se llevaron, y los costos de reposición del vidrio.