martes 24 de marzo de 2026

El brote de triquinosis en la Provincia puso en alerta a los especialistas de la UNLP

Tal como viene informando 0221.com.ar, los contagios se registraron en Salliqueló, Las Flores, y municipios del oeste y sur bonaerense.

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En ese marco, investigadores de la Cátedra de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP se pusieron en alerta y explicaron las características de es esta enfermedad. “La trichinellosis, triquinelosis o triquinosis es una enfermedad producida por un parásito que afecta tanto a los seres humanos como a una amplia variedad de animales domésticos y silvestres (por eso decimos que es una zoonosis parasitaria). Se transmite por el consumo de alimentos que contienen larvas del gusano redondo llamado Trichinella spp ”, indicaron los doctores Juan Manuel Unzaga y Diego Eiras.

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En ese sentido, indicaron que la enfermedad está presente en Argentina “desde hace muchos años y se relaciona principalmente con la ingesta de carne cruda o mal cocida de cerdo”. “Trichinella spiralis parasita mamíferos (incluido el hombre), se transmite por vía oral entre hospedadores, propagándose por carnivorismo entre animales estrictamente carnívoros, o bien omnívoros; y circunstancialmente infecta a herbívoros que ingieren vegetales contaminados con larvas infectantes provenientes de cadáveres parasitados”, remarcaron.

Teniendo en cuenta que en nuestro país es tradicional la elaboración de manufacturas con carne cruda de cerdo, principalmente durante el otoño e invierno, “el consumo de este tipo de alimentos de dudosa procedencia y que no han tenido el debido control sanitario obligatorio, constituye la principal fuente de infección en seres humanos”. “El ciclo biológico de Trichinella spiralis tiene la particularidad de poseer en el mismo individuo afectado (cualquiera sea la especie animal) los adultos del parásito en el intestino delgado y las larvas infectantes en proceso de migración y/o enquistamiento en los músculos”, completaron.

De acuerdo con los especialistas, hay dos fases: una intestinal y otra de diseminación y/o muscular. “El ciclo comienza cuando el hospedador consume carne infectada con la larva 1 (L1) que se encuentra en el músculo estriado esquelético, también llamada larva enquistada o larva muscular. Una vez en el intestino delgado, madura sexualmente en unas 30 horas, se produce la cópula dentro del nicho intracelular y a los cinco días de la fertilización, las hembras comienzan a parir larvas recién nacidas en la mucosa de las vellosidades intestinales. Estas larvas pueden pasar por distintos órganos para luego distribuirse por los capilares sanguíneos y llegar a los músculos como localización definitiva”, subrayaron.

Y agregaron: “Desde el punto de vista epidemiológico puede haber un ciclo selvático, que es aquel cuya transmisión se da entre animales carnívoros u omnívoros como jabalíes, ratas, peludos y pumas. Por otro lado, se describe el ciclo doméstico cuya transmisión se da entre piaras de cerdos por el consumo de carne infectada presente en la basura o de carcasas de cerdos que no fueron removidas del lugar de crianza de los animales. Por último, se produce el ciclo sinantrópico que conecta los dos primeros, ya que tanto roedores como perros y gatos se encuentran en estrecha relación con el hombre y su ambiente”.

Es importante resaltar que las larvas enquistadas en los músculos permanecen infectantes durante toda la vida del cerdo. “Además, las larvas pueden sobrevivir post-mortem en carne cruda en proceso de putrefacción aproximadamente cuatro meses. Los músculos de cerdo que registran mayor cantidad de larvas infectantes son el diafragma, los de la base de la lengua, los maseteros, los intercostales y los abdominales”, indicaron.

En ese sentido, resaltaron que los casos de triquinelosis humana están asociados con mayor frecuencia al consumo de carne de cerdo cruda o mal cocida, especialmente chacinados de origen casero. “La faena domiciliaria es habitual entre la población rural y los chacinados que allí se producen generalmente se comercializan por una vía ilegal ya que en muchos casos la carne de cerdo usada para su elaboración no es sometida al proceso de digestión artificial que constituye la técnica diagnóstica recomendada por el organismo sanitario de control (SENASA)”, afirmaron.

Por otro lado, advirtieron que en los frigoríficos de cerdo “debe indefectiblemente llevarse a cabo el diagnóstico mediante la técnica mencionada en todos y cada uno de los animales faenados”. “Resulta imprescindible la supervisión veterinaria del correcto cumplimiento del procedimiento diagnóstico en los lugares de faena”, argumentaron.

A su vez, señalaron que la triquinelosis en humanos puede evitarse con el consumo de carne de cerdo bien cocida (60°C) de manera que el centro del trozo no exude jugo y el calor haya afectado uniformemente a toda la pieza cárnica. “Si bien la cocción de la carne puede recomendarse en ciertas ocasiones, no debemos olvidar que toda la carne de cerdo destinada a consumo debe inspeccionarse previamente mediante digestión artificial para detectar la presencia del parásito. En los seres humanos, el parásito se aloja en los músculos más irrigados, los que se menciona para el cerdo, ya que el ciclo biológico es igual para cualquier mamífero, incluido el hombre”, concluyeron.

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