Científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que estudian al Estornino Pinto, un ave invasora que está expandiéndose a gran velocidad por Sudamérica, alertaron: “Por el comportamiento agresivo con las especies nativas y el ritmo preocupante de la expansión, es posible que las poblaciones de estornino deban controlarse pronto”.
Proveniente de Eurasia y del norte de África, el estornino ha invadido Oceanía, América del Norte, Central y del Sur. En esta zona, avanzó especialmente en Argentina, causando graves daños al ecosistema. “Las especies exóticas compiten con las autóctonas por los recursos”, explicó el Doctor en Ciencias Naturales Adrián Jauregui, integrante del Laboratorio de Ecología de Aves del Instituto de Limnología Dr. Raúl A. Ringuelet, perteneciente a la UNLP y al CONICET.
El especialista indicó que, gracias a su “plasticidad ecológica”, el estornino pudo adaptarse al ambiente que invadió y ya se encuentra en la última etapa del proceso, en la que “se establece una población que crece y se expande”. Además de competir por el alimento, esta ave suele “ursurpar” los espacios donde algunas especies nativas anidan: “Intentan desplazarlas de sus espacios, ponen sus huevos en sus cavidades, y ocupan cavidades vacías que podrían ser usadas por otras especies”, detalló Jauregui.
Además, estas aves también afectan a los cultivos, ya que pueden alimentarse de arándanos, uvas, moras, peras y manzanas. Hasta 2004, su distribución en Argentina estaba relativamente restringida a las áreas cercanas a Buenos Aires. Sin embargo, en los últimos años, se expandió exponencialmente, ocupando un área núcleo de 907.000 km2 en la provincia de Buenos Aires y ya se ha registrado en provincias como Córdoba, Santa Fe, Río Negro, Corrientes, Mendoza y en países limítrofes como Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

Tras monitorear 100 nidos de Estornino Pinto en un bosque nativo de Buenos Aires durante sus períodos reproductivos de 2021 y 2022, los investigadores observaron que esta especie comenzó a reproducirse antes que las nativas, ocupando cavidades naturales y usurpando las de los pájaros carpinteros y del hornero.

Los resultados del estudio expresan que la supervivencia y la productividad del nido del estornino fueron “considerablemente más altas que las de aves nativas” que anidan en la misma zona, como los carpinteros, el chinchero, el tordo músico, entre otros. Lo que sugiere que su población crece comparativamente más rápido.

“Dado el comportamiento agresivo del estornino con las especies nativas y el ritmo preocupante de la expansión, es posible que las poblaciones deban controlarse pronto, especialmente si llega a zonas como el norte de Argentina, donde habitan especies amenazadas que anidan en cavidades, como por ejemplo el Loro Vinoso o el Carpintero Dorado Verdoso”, concluyó Adrián Jauregui.