Nahuel Adhami es un actor y cantante platense de 34 años que, desde los 19, se desempeña en la comedia musical. En "Matilda, el musical", el artista local da vida al obstetra que asiste en el parto a la mamá de la protagonista de esta historia. La obra basada en el relato de Roald Dahl, se estrenó el 1° de junio en el teatro Gran Rex, con dirección de Ariel Del Mastro y una imponente puesta en escena que incluye un impactante despliegue coreográfíco y brillantes interpretaciones, además de tres elencos de niños que van rotando en cada función. El espectáculo se presentará durante ocho únicas semanas en el Teatro Gran Rex, con funciones de miércoles a viernes a las 20, sábados y domingos doble función a las 15 y a las 19. Además, durante las vacaciones de invierno habrá dos funciones todos los días.
La obra, escrita por Dennis Kelly y Tim Minchin en base al relato de Dahl, apela al humor y a la ternura, al baile sincronizado a la perfección -ya sea utilizando cochecitos de bebé, hamacas- o en situaciones más poéticas en pasajes en los que Matilda le cuenta a la bibliotecaria (Deborah Turza) el drama del escapista y trapecista de circo, que la niña inventa para contar la verdadera historia de su dulce señorita Miel, interpretada con calidez por Laurita Fernández, quien se ve reflejada en la niña. La ayuda de su maestra es determinante en el destino de Matilda: juntas iniciarán un nuevo camino en el que vivirán otras experiencias y que propone demostrar todo lo que puede conseguirse a través de la imaginación y la perseverancia.
En diálogo con 0221.com.ar, el artista contó que incursionó en el mundo de la comedia musical a los 19 años con Gastón Maroni, mientras estudiaba la carrera de traductorado en inglés y que su primer trabajo profesional fue en una comedia musical en inglés.
Consultado sobre una potencial gira del espectáculo, Adhami sostuvo que "la estructura, el montaje de la obra hace que sea tan enorme que es imposible moverlo del teatro, por eso vamos a estar ocho únicas semana en el Gran Rex". Además, remarcó que los chicos que conforman los elencos son "el corazón del espectáculo, son los protagonistas reales y la gente alucina cuando los ve en escena" y sostuvo: "Las Matildas son increíbles las tres -Isabella, Cata y Viky-, son tres bestias. Por la ley de minoridad no pueden estar los menores tanto tiempo trabajando tantas horas, entonces van alternando y hacen función cada dos días. El ensayo fue por tres. Fue una experiencia distinta, fue agotador, pero también estuvo buenísima, yo también aprendo de ellos".

—¿A qué edad arrancaste a estudiar comedia musical y hace cuántos años te dedicas profesionalmente a la actividad?
—Empecé a estudiar comedia musical en la escuela de Gastón Marioni, en el Teatro Estudio -de La Plata- a los 19 años. Pero siempre, de muy chico, me gustó cantar, bailar, la comedia en si. Y lo hacía cuando no había nadie en casa, me ponía el karaoke y empezaba a cantar y a bailar, pero nunca había estudiado. Una amiga se anotó en comedia musical y me ofreció si quería empezar con ella. Yo en ese momento estaba estudiando en la facultad el traductorado en inglés, nada que ver. Empecé comedia musical como para descontracturar la facultad y descubrí algo nuevo para mi. Al año siguiente dejé el traductorado y me fui a capital a estudiar en la escuela de Julio Bocca, me habían becado. Trabajando ya son 11 años, arranqué en el 2012.
—¿Cuál fue tu primer trabajo como profesional?
—Lo más loco fue que empecé haciendo obras musicales en inglés. Empecé a trabajar en la compañía de teatro educativo en inglés, Buenos Aires Players -que es bastante conocida, a La Plata-. Mi primer trabajo profesional fue en Buenos Aires Players. Aparte yo no solamente estudié inglés cuando empecé la facultad a los 19 años, sino que venía estudiando de que era muy chico, empecé a los ocho años. Toda la vida. Además para entrar a la carrera del traductorado, hay una especie de examen de ingreso -no se si ahora sigue eso vigente-.

—¿Cómo llegó el proyecto Matilda?
—Fui convocado para audicionar. Fue una sorpresa, yo no sabía que iba a venir la obra. Me convocaron y fui con cero expectativa, obviamente uno tiene la ilusión de quedar y que te elijan, pero también lo tomé como "voy a jugar y a hacer lo que me pidan, a ser yo mismo y a estar tranquilo con eso" y se vio. También por esta razón, más allá de las aptitudes que uno tenga para hacer como cantar, bailar, etcétera, eso se vio y terminó haciendo que me elijan, por eso creo mucho en dejarme sorprender y que las oportunidades aparezcan y no ir en búsqueda de ellas.
—¿Hay posibilidades de hacer gira?
—No, es una obra que es imposible de hacer gira porque es enorme y el teatro tuvo que acondicionarse para que se pueda montar. Somos muchas personas, hay niños. La estructura, el montaje de la obra hace que sea tan enorme que es imposible moverlo del teatro, por eso vamos a estar ocho únicas semana en el Gran Rex. Todo junio, julio y vacaciones de invierno todos los días. Son dos meses nada más, no se lo pueden perder, tienen que venir porque es una locura. Creo que nunca se ha hecho una puesta tan grande como esta, nunca se vio en Argentina esta mega producción.

—Definiste tu participación en la obra como un sueño, pero ¿hay un sueño más grande atrás? ¿Cuál sería la meta o qué tipo de proyecto te permitiría decir "ya llegué" a lo que quería?
—Que linda pregunta. Se habla mucho de esto de llegar a un lugar, triunfar, de yo ya llegué. Yo vivo el llegar como algo que nunca termina no de llegar a un lugar donde se relaja y dice listo. Yo vivo el llegar, si hablamos de un llegar o triunfar o tener éxito, para mi es poder estar haciendo cosas, con proyectos que me llenen en muchos sentidos. Poder estar haciendo algo que me divierta, que me entusiasme, que me sea redituable por supuesto. Para mí llegar significa eso. Por supuesto que estar en una obra tan grande es una especie de llegada para mí, pero tampoco es garantía de nada, porque me podría haber tocado esta obra y que el elenco tenga una calidez humana extraña, pero la verdad que nada que ver. Para mi es eso, poder hacer cosas y proyectos en los que haya humanos que sobre todo sean brillantes, yo creo mucho en esto, que sean buena gente. Trato de no pensar en el futuro y las cosas que van llegando y estamos como atentos a todo lo que está ocurriendo ya también a medida que van apareciendo las oportunidades voy con la vista atenta para ver que me interesan y me diviertan en cada momento hacer y voy en búsqueda de eso. Si pienso un sueño ahora no se me ocurre, trato de dejarme sorprender. Eso lo fui aprendiendo y en cierta manera siento que estoy disfrutando mucho más de todo lo que estoy haciendo.
—Si tuvieras que definirlo, ¿qué es ser actor?
—Es una linda pregunta, para mí ser actor es jugar y practicar. Es no juzgarse o tener otra relación con el juicio que siempre está en la cabeza de uno. El juicio siempre está, siempre va a estar. Eso es para mí el actor, significa tener la oportunidad de poder jugar a cada momento y no dejar que juicio interrumpa la acción como siempre interrumpe en la vida, la vida real, porque la vida del actor es parte de la vida real, es una experiencia humana más. Pero para mí ser actor es como volver a recuperar ese juego y ahora también, me he dado cuenta trabajando con niños, es un poco volver a a ese niño que a veces perdemos o nos olvidamos que tenemos adentro, cuando somos más grandes.