La Cámara Federal de Apelaciones de La Plata confirmó el procesamiento de otras cuatro personas en el marco de la investigación la desaparición y el femicidio de Johana Ramallo, la joven que fue secuestrada a fines de julio de 2017 y cuyo cadáver mutilado fue hallado en las costas de Berisso en agosto de 2018.
De esta forma, ya son ocho las personas procesadas y arrestadas en el marco de la causa, dado que el 12 de abril pasado la Cámara ya había ratificado otros cuatro procesamientos.
Los primeros cuatro fueron detenidos en abril, mientras que ahora se suman los imputados Carlos Linares, conocido como "Carlitos" o "El Peruano"; Mirko Galarza; Celia Andreza Benítez, apodada "La misionera" y Paola Erika Garraza, llamada también "Tormenta". Todos tenían algún vínculo con las actividades en la denominada "zona roja" de La Plata, ubicada en las inmediaciones de la Plaza Matheu de 1 y 66.
Desde marzo del año 2021, el juez Alejo Ramos Padilla impulsó la investigación para analizar el contexto en que había ocurrido la muerte de Johana y le dio intervención a distintas áreas especializadas en violencia de género y trata de personas, quienes propusieron distintas líneas de trabajo que culminaron en estas detenciones y procesamientos.
El primero en esa situación fue Carlos "El Cabezón" Rodríguez, el primer detenido de la causa en junio pasado. La "clave" para procesarlo fue la declaración de 27 personas, entre ellas varias trabajadoras sexuales y algunos testigos de identidad reservada, que aseguraron que el acusado se aprovechaba de "la situación de vulnerabilidad" de las víctimas, entre ellas Johana Ramallo y hasta algunas de las familiares directas del acusado, para someterlas a abusos con la promesa de suministrarles drogas.
Los detenidos abarcan a quienes se suponen ocupan toda la línea de comercialización de estupefacientes, desde quienes proveían cocaína fraccionada para distribuir para la venta, hasta quienes concretaban la venta al menudeo. Se trata, en algunos casos, de las mismas personas (hombres y mujeres) que sacaban rédito del trabajo sexual de terceros, tanto a través del cobro de "las paradas" en las esquinas, como también en la figura de lo que se conoce como "8.40", expresión utilizada para referir a aquellos hombres que se quedan con el dinero del trabajo sexual de una mujer.
Carlos Linares, "El Peruano", era uno de los dos grandes proveedores de drogas del barrio; y Linares le vendía cocaína, principalmente, a un grupo de mujeres y personas trans prostituidas al momento de la desaparición de la joven. No solo pagaban por el consentimiento sexual de este grupo, sino que también les compraban droga. Linares también le entregaba la droga a Carlos "El Cabezón" Rodríguez, un fiolo que trabajaba de taxista y "le hacía el novio" a Johana Ramallo. Esta metodología, según especialistas en trata de personas para prostitución, consiste en fingir un enamoramiento para que sea más fácil prostituir a las mujeres.
Según se pudo determinar en la pesquisa, Linares les hacía llegar droga a las mujeres a través del proxeneta Mirko Galarza, que "le hacía el novio" a Sayuri Valentina León y cuyo procesamiento también acaba de ser confirmado.
Sobre Celia Benítez y Paola Garraza, en tanto, los camaristas ratificaron sus procesamientos por la explotación sexual de un grupo de mujeres. Las ahora procesadas integraban un grupo de mujeres con muchos años de prostitución en la zona, apodadas "Las Viejas", que están acusadas en el expediente por cobrar dinero por las esquinas en las que "paraban" las mujeres más jóvenes a esperar a los prostituyentes, que se encontraban en un mayor grado de indefensión.
En el caso de Celia Benítez, la calificación está agravada porque prostituía a sus propias hijas menores de edad. Además, tenía una relación afectiva con "El Cabezón" Rodríguez, y muchas veces, según distintos testimonios de la causa, había acosado a Johana por celos.
DESAPARICION Y MUERTE
Johana Ramallo fue vista por última vez el 26 de julio de 2017, cuando salió de su casa, donde vivía con su madre y su pequeña hija, con la promesa que regresaría a las 20.30 de ese día, lo que nunca ocurrió. Imágenes de una cámara de seguridad la muestran más tarde en la zona de 1 y 63, donde hay una estación de servicios.
Los restos mutilados de su cuerpo fueron hallados en las costas de la ciudad de Berisso en agosto de 2018, aunque no fueron identificados como pertenecientes a la joven hasta 2019.
Aunque aún no se determinó cómo murió la joven ni si hay ejecutores directos, la investigación trabaja sobre el contexto en el que se produjo y en la forma en que operaba una red de explotación sexual, tráfico y comercialización de drogas en la llamada Zona Roja de La Plata.