Esfuerzo y sacrificio son dos de los principios con los que se mueve Diego Jaime, un exfutbolista de 36 años con paso por Cambaceres que se quedó sin club en plena pandemia y logró reinventarse junto a su mujer para luego terminar convirtiéndose en un empresario a cargo de numerosas sucursales de su propia marca de locales de comida rápida en Buenos Aires y el resto del país: Morfi Burgers.
El jugador retirado en 2020 vivió su carrera futbolística en el fútbol de ascenso, donde se colgó la camiseta de clubes como Excursionistas, Chacarita Juniors, Club Deportivo Mandiyú, La Ferrere, entre otros. Fue este último el que no le renovó el contrato en un contexto económico complicado con la llegada del COVID-19 y quedó en la calle sin ingresos. "Fui futbolista toda mi vida. En la pandemia quedamos parados, tuvimos que tomar una decisión y afrontar un nuevo desafío", explicó Jaime en un móvil con A24.
Su pasado en el Rojo de Ensenada fue tan conmovedor como efímero. Entre la temporada del 2009/10 y 2010/11 el nacido en Lomas de Zamora logró un lugar en el corazón de la gente del club ensenadense, al cual le ha expresado su cariño en reiteradas ocasiones. "Es el club que me dio todo. Donde, en lo personal, pude explotar mi juego y donde me trataron muy bien tanto dirigentes y como hinchas. Hice muchos amigos ahí y con algunos tengo una muy buena relación. Cuando voy de visita a La Plata nos juntamos a comer. Cambaceres es mi segunda casa y siempre le voy a estar agradecido. Me gustaría algún día volver, gracias a Camba soy quien soy como jugador", sostuvo en diálogo con Tribuna Roja allá por el año 2012 cuando le tocó enfrentar a su ex equipo con la camiseta de Argentino de Merlo.
Ahora su realidad es otra, su rival ya no es un equipo fútbol sino las grandes marcas de comida rápida y a quienes debe conquistar con su labor no son hinchas sino clientes hambrientos. Sin embargo, la conversión de empleo no fue nada fácil para Diego, que se quedó fuera de su sueño como futbolista de un día para el otro y con una familia para mantener.
"Se me terminó el contrato, me quede sin ingresos y con mi señora sacamos una plancha y empezamos a vender hamburguesas. Todo empezó a crecer y en un momento nos dimos cuenta que teníamos como 5 motos repartiendo", contó mientras presentaba a la televisión uno de sus locales de Morfi Burgers en un centro comercial de González Catán.
"Después del sacrificio nos vemos abriendo franquicias incluso fuera de Buenos Aires, entonces el esfuerzo valió la pena", agrega Diego, que además informó que se extenderá hasta Rosario, donde tendrá su primera sucursal en el interior del país.

Sobre el final de la entrevista dejó entrever su sueño, que parece quedar bastante lejano, pero no imposible: "Nos queremos convertir en la cuarta marca más importante a nivel nacional", sostuvo con firmeza el delantero que aún es muy recordado por los hinchas del Rojo.