Luego de la pelea que se vivió la noche del miércoles en el barrio platense de Hernández y que terminó con la muerte de un hombre de 27 años que había herido y tenía intenciones de matar a tu padre con un arma blanca, el fiscal de la causa determinó que el oficial que efectuó los disparos "actuó a derecho", por lo que continuará en libertad y no tendrá responsabilidad penal por el hecho, ya que para la fiscalía, el efectivo no tuvo otra alternativa más que disparar.
Para el fiscal Martín Almirón, el teniente del Comando de Patrullas Norte que intervino en la escena luego que de un llamado al 911 alertara sobre la situación que se estaba desarrollando en una vivienda de 518 entre 132 y 133, en la localidad de Gonnet-, "actuó a derecho".
El efectivo dio la voz de alto al atacante, pero este lejos de soltar el arma se abalanzó sobre el uniformado quien según lo entiende la fiscalía no tuvo más remedio que disparar para preservar no sólo su vida, sino también la de Joaquín Correa, padre del atacante.
Fuentes cercanas a tribunales citadas por El Día dijeron que por parte del teniente, "hubo racionalidad del medio empleado y una causal de justificación, como es el de la defensa de la persona o derechos de otros", sostuvieron.
Para poder acreditar la situación, la fiscalía tuvo en cuenta el relato de los testigos del hecho, la madre y hermana del atacante identificado como Alan Correa, quienes estaban dentro del domicilio, como los de los vecinos. Todos estos contaron cómo se desarrolló el incidente y enfatizaron en la necesidad y urgencia del de lo que sirvió de contexto, que condujo a que el uniformado no tenga otra alternativa más que disparar su arma.

LA ESCENA
Aún no se dieron a conocer los motivos que impulsaron la pelea entre este hijo y su padre, pero fuentes oficiales explicaron a este medio, que la víctima fatal ya había protagonizado un episodio similar con su padre y por el cual había estado preso por 2 años.
Los agentes se encontraron con el joven, de 27 años, enardecido e inmerso en una pelea encarnizada con su padre, a quien estaba por apuñalar con un cuchillo, en la zona de la yugular. De acuerdo con la versión policial de los hechos, uno de los efectivos le dio la voz de alto, pero la víctima, que fue identificada luego como Alan Sebastián Correa, ignoró por completo la orden y se abalanzó luego sobre el oficial. En medio del tenso y confuso momento el agente abrió fuego contra el atacante y lo hirió al menos dos veces, disparos que resultaron ser fatales.

LOS VECINOS
Una vecina de la familia sostuvo: "El chico tenía problemas y, que antes de que cometa otro daño más, terminó acá". Así mismo remarcó que no era bueno lo que decía y explicó que al joven se lo quiso ayudar, sólo que no se pudo.
En tanto, otro vecino explicó que la victima fatal, nunca logró recuperarse del consumo de drogas y que producto del consumo de distintas sustancias de esta índole, "tenía la mitad del cerebro quemado”, lo que lo habría llevado a cometer otros delitos contra la propiedad.
Otro de los relatos, de los vecinos del barrio, cuenta que Alan había sido internado por sus propios padres, durante su adolescencia en un centro de rehabilitación, producto del consumo de drogas. Luego de pasar un par de años en el lugar, el joven empezó a pasar los fines de semana con su familia, en su casa, hasta que finalmente pudo volver a su hogar.
Así mismo, todos los vecinos coincidieron al decir que tanto los padres como la hermana del joven "son excelentes personas". Los mismos desarrollan sus actividades en el rubro comercial y nunca han tenido altercados con los vecinos.