Una vecina de La Loma vivió una mañana de terror cuando dos ladrones ingresaron a su hogar, tras limar los barrotes de la reja, y la sorprendieron en su habitación, despertándola con gas pimienta y exigiéndole que entregara sus dólares.
Una vecina de La Loma vivió una mañana de terror cuando dos ladrones ingresaron a su hogar, tras limar los barrotes de la reja, y la sorprendieron en su habitación, despertándola con gas pimienta y exigiéndole que entregara sus dólares.
Todo comenzó cerca de la 1, cuando los delincuentes forzaron los barrotes de una de las ventanas del frente del domicilio ubicado en 22 y 33, con lo que se presume que sería una herramienta a batería; y volvieron 2 horas después para dar el golpe. Uno de los asaltantes ingresó al lugar, fue hasta el dormitorio de la dueña de la casa y le puso en la boca un guante con gas pimienta para inmobilizarla.

Un delincuente encapuchado robó una moto en 6 entre 45 y 46, en pleno centro de La Plata. El hecho fue registrado por una cámara de seguridad.
Volvieron a robar un comercio del centro de La Plata. En segundos se llevaron dinero, una computadora, un celular y productos. Es el segundo ataque en un año.
Aterrorizada, la mujer se despertó sin poder respirar y con cada bocanada que intentaba dar el ardor era peor, según relató una amiga de la víctima al diario El Día. Tras reducirla, el ladrón se dirigió a otra habitación donde dormía su sobrino y le apuntó con un arma blanca. Luego amenazó a ambos con que si hacían un movimiento extraño "iban a terminar muertos" y se dirigió hasta la puerta para hacer ingresar a su cómplice.
Una vez que estuvieron los dos adentro comenzaron a registrar la casa en busca de dólares, pero al no encontrarlos le exigieron a la dueña de la casa que los entregara y ella, con el rostro y las vías respiratorias irritadas por el gas pimienta, repitió una y otra vez que lo único que tenía eran los pesos que tenía en la billetera. Entonces los ladrones decidieron huir.
La amiga de la víctima que ofició de vocera estimó que "no se trató de un robo al voleo". Según su hipótesis "cortaron la reja y entraron" y "no cualquiera se anima a hacerlo sin antes conocer algún dato sobre quiénes viven en el lugar". "Calculamos que alguien la vendió, pero se equivocó", cerró la mujer.