viernes 27 de marzo de 2026

La Reserva Natural de Punta Lara, en riesgo por el avance de especies invasoras

Los especialistas alertan sobre el daño que ya genera la proliferación de árboles y arbustos introducidos en ese ecosistema.

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Un informe reciente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) alerta sobre los riesgos para la biodiversidad que implica la proliferación de especies invasoras en la Reserva Natural Integral Punta Lara (RNPL), ubicada en la costa del estuario del Río de La Plata, entre los grandes centros urbanos del Gran Buenos Aires y del Gran La Plata. La cada vez más extendida invasión de especies ajenas al ecosistema, como el ligustro y la acacia negra, atenta contra la supervivencia de las plantas nativas y de los insectos, animales, hongos y otras plantas que dependen de su existencia para sobrevivir.

La RNPL forma parte de la Reserva de Biósfera Pereyra Iraola. Su ecosistema contiene unas 800 especies de plantas, 115 de mariposas, 300 de aves, 60 de peces, 19 de anfibios, 24 de reptiles y 35 de mamíferos. Dentro de dicha reserva se encuentra la Selva Marginal, un ambiente boscoso con especies de plantas típicas de zonas más tropicales, que llegan transportadas naturalmente desde el río Paraná.

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Con el pasar de los años, “en forma preocupante, este paisaje fue sufriendo modificaciones que dificultan su conservación”, destaca el informe. Esto se debe a la proliferación de plantas exóticas, que provienen de lugares lejanos y logran instalarse y expandirse, generando desequilibrios en el ecosistema. Dentro de la RNPL, el ligustro y la acacia negra son dos especies exóticas que crecen rápidamente e impiden el crecimiento de nuevos ejemplares de plantas nativas, así como la comunidad de animales, hongos y plantas trepadoras que dependen de las mismas para sobrevivir, ya sea por sus flores, sus frutos, o la complejidad de sus ramas.

Por otra parte, las especies exóticas favorecen la proliferación de otros animales, incluyendo insectos picadores y ciertas aves, “que muchas veces son perjudiciales para las personas, ya sean porque son vectores de enfermedades o plagas de la agricultura”, advierten los especialistas. Por otra parte agrega que “el desplazamiento de especies nativas por exóticas puede interferir con la cantidad de agua que llega al suelo y también con la cantidad que llega hasta los acuíferos por infiltración, alterando el ciclo natural del agua en la zona”.

Según el informe, en la actualidad, “el avance del ligustro sobre es tal que algunos científicos lo consideran irreversible”. Sin embargo, investigadores de la UNLP han demostrado que, a pesar de tardar un largo tiempo, es posible eliminar ejemplares de ligustro y plantar especies de plantas nativas que crezcan en su lugar.

Para eso se necesita de una política que proteja al ecosistema de la RNPL, que actualmente “tiene un delicado estado de protección jurídica, prácticamente de abandono”, advierte el informe. “Casi no se han tomado acciones de control, en gran parte por los pocos recursos y personal que las autoridades han destinado a la reserva”, denuncian los especialistas. A eso se suma que la reserva es “mixta”, es decir, parte del área está dentro de tierras privadas, prácticamente fuera de control de las autoridades. En los últimos años se han realizado edificaciones dentro del área protegida, siendo también frecuentes incendios intencionales que trajeron grandes pérdidas de la biodiversidad y cuyo humo llegó a las ciudades circundantes.

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