Luego de conocerse el alarmante índice de inflación de abril, que se ubicó en un 8,4%, el Ministerio de Economía planificó un paquete de medidas el día sábado, que entrarán en vigencia a partir de este lunes. Entre esas disposiciones, se encuentra la elevación de la tasa de interés de los plazos fijos a 30 días, para personas físicas -por menos de $30 millones-, desde el 91% vigente al 97% nominal anual.
Ante el nuevo panorama, a la hora de invertir conviene saber cuánto se obtiene por intereses y comparar esos resultados con la depreciación que sufre el peso. La nueva tasa implica un rendimiento directo del 7,97% en 30 días. Un resultado muy ajustado si se lo compara con las expectativas de inflación para mayo, que rondan el 8%. Lo mismo sucede si se la compara con el dólar libre, que creció un 18,50% en pesos, muy por encima de cualquier tasa de interés en moneda local.
En el año, la divisa acumula un avance del 37%, lejos del 27% acumulado por los plazos fijos en los tres primeros meses del año y mano a mano con el 36,8% que acumularán una vez cerrado mayo. Por otra parte, en el último año, el billete gana 133%, por encima del rendimiento del plazo fijo, aunque por debajo del 151% efectivo anual que implica la nueva tasa del 97%.
Tras la comparación, se deduce que los rendimientos de los plazos fijos pueden morigerar el impacto de la inflación en el mediano plazo, de manera muy ajustada. Un plazo fijo a 30 días por $100.000, con la actual tasa del 97%, devuelve $107.972,60 (los $100.000 de capital inicial más $7.972,60 de intereses).
En términos anuales, doce plazos fijos consecutivos en los que se reinvierte capital e intereses cada vez, devuelven $251.051,51. Esa ganancia se obtendría siempre y cuando la tasa se mantenga estable durante todo ese período.