El Palacio Mammoni es una casona declarada patrimonio histórico de la ciudad de La Plata, ubicada en la esquina de diagonal 73 y 14. Según pudo saber 0221.com.ar, la icónica mansión de 389 metros cuadrados, que maravilla a los amantes de la arquitectura, todavía se encuentra a la venta y los interesados en adquirir esta joya deberán desembolsar 1.4 millones de dólares para hacerse con ella.
El inmueble fue construido en 1907. Está compuesta por tres pisos y desde su construcción habitaron allí solamente tres familias: los Centurión, los Atencio y los Mammoni. Y cuenta 389 metros cuadrados cubiertos en un terreno de 413,7 m2 y en ese espacio cuenta con quince ambientes, seis dormitorios, seis baños, tres toilettes y un garaje para guardar dos o tres autos. Además, tiene cocina, living, salón de usos múltiples y comedor.
Los especialistas no dudan en señalar que la mansión, que cuenta con una ubicación de privilegio, a pocos metros de Plaza Moreno y la Catedral, fue construida con materiales importados como toda obra arquitectónica levantada en aquella época.
El espacio tiene tantas particularidades que la vuelve una pieza única, adquirible casi exclusivamente por coleccionistas o gobiernos que quieran poner allí, por ejemplo, una embajada.
En diciembre de 2021, esta mansión se hizo viral en las redes tras ponerse a la venta. Dos años y medio después las inmobiliarias siguen buscando un comprador que quiera adquirir semejante joya platense.
Es importante recordar que el médico Osvaldo Honorio Mammoni, fundador del Sanatorio Argentino, compró la casona tiempo atrás con el objetivo de construir allí la maternidad del centro de salud, su esposa Hilda Elsa Massuco se enamoró de ella y la familia la refaccionó por completo para vivir en el lugar. Invirtieron una fortuna, construyeron un auditorio sobre la cochera donde el médico se reunía con sus colegas, instalaron el ascensor central que recorre las tres plantas desde el subsuelo, donde están las dependencias de servicio; hasta la segunda plata donde están la cocina y los espacios sociales con pisos de mármol alemán y picaportes bañados en oro; y la última planta donde se encuentran las habitaciones que todavía conservan muebles, adornos y arañas de mediados del siglo pasado.
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