El Lobo aguantaba como podía el 2 a 1 contra Racing cuando llegó un tiro de esquina ejecutado al corazón del área que terminó con un zapatazo a boca de jarro de Avilés con destino de gol. Hubiera sido el empate de la Academia si no hubiera aparecido la cabeza de Nicolás Colazo, quien al mejor estilo del Vasco Olarticoechea en el Mundial 86 llegó a sacarla y la pelota dio en el travesaño.
En la cancha se gritó como un gol, tanto que el jugador tripero recibió los abrazos de sus compañeros.
Minutos después el Lobo lo liquidaría con un gol de Franco Solano tras un contragolpe encabezado por la figura del partido, Cirstian Tarragona.
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