La directora del film "Nuestros Cuerpos son sus Campos de Batalla", Isabelle Solas, dialogó mano a mano con 0221.com.ar y contó cómo surgió la idea del cortometraje, los desafíos que le implicaron como directora y la repercusión en Francia, su tierra natal.

—¿Vos encontraste la película o la película te encontró a vos?
—No fue todo un proceso, claro, venía con inquietudes políticas, pero como no soy periodista y no hago reportajes había que encontrar la estética, la manera de narrar esta historia para captar la energía muy fuerte que tiene el colectivo. Quería filmar un colectivo y también hacer notar que el colectivo tiene muchas diferencias dentro de sí mismo.
Por eso elegí tener estas dos protagonistas que son Claudia Vásquez y Violeta Alegre, para tener un balance entre dos maneras de hacer política. Además son dos caracteres que para el cine me parecen muy interesantes. Una que habla mucho, que tiene una energía para que los demás la sigan y la otra que escucha mucho y que desde un lugar distinto hace micropolítica. Así se construyó más o menos.
También sabía que no quería entrevistas en la película y fue una manera también de construir la estructura con las protagonistas, que se sientan cómodas y no utilizadas, para así tener un diálogo en la fabricación de la película también.
—¿Sabías de los Encuentros de Mujeres en Argentina?
—Cuando vine la primera vez no conocía los encuentros, es muy argentino. Este tipo de movimiento me interesaba mucho y sabía que sería bueno que hubiera uno en la película y cuando me di cuenta que iba a pasar en La Plata, que es la ciudad de Claudia, me pareció crucial filmarlo.
—¿En Francia hay encuentros de mujeres?, ¿generó algún tipo de repercusión el film?
—Existen los movimientos, pero los encuentros con todos los movimientos feministas del país que se encuentran en un lugar, eso me parece que no existe. En Francia se volvió un tema muy mediático, pero hace muy poco, entonces la gente ve la película y es como una herramienta que le ayuda a pensar más o menos lo que pasa en Francia que hubo todo un movimiento muy transodiante adentro del feminismo y son gente que hablan en la televisión y hacen mucho daño al colectivo trans y por eso fue un contrapoder el poder mostrar la película, hablar con la gente dar pedagogía, porque hay mucha pedagogía adentro de la película, para que la gente que nunca habían pensado en esto puedan ubicarse y tener su propio punto de vista sobre lo que estamos viviendo ahora.

—¿Qué fue lo que te llevó a contar esta historia?, ¿Por qué mostrar esta otra cara del Encuentro (de la lucha del colectivo travesti, transgénero y transexual con el feminismo ortodoxo) y no la cara más conocida?
—La película tiene que ver con cómo una sociedad puede ser mejor dejando las cuestiones de binarismo -hombre / mujer- y este tipo de feminismo que es esencialista y no tiene mucho que ver con un programa político, me parece. Entonces fui a conocer el movimiento trans y travesti argentino, que a mí me daba mucha energía también para pensar cómo luchar, personalmente quiero decir. Encontré a las protagonistas y quería hablar de interseccionalidad, de cómo cada uno tiene su privilegios y a veces pensás que sos una víctima, pero a la vez estás poniendo tus privilegios sobre los demás y es exactamente lo que pasa con la escena que pasan durante los encuentros con Claudia Vázquez que unas feministas no quisieron darle la palabra porque se pensaban como las únicas víctimas del patriarcado, que se equivocan totalmente y era una manera de decir que la gente se piensan así en este en este nivel de ¿dónde estoy, cómo puedo luchar? y ¿Cómo ayudar a los demás?, pero dejar el lugar también cuando tengo privilegios.
—Al principio de la película se muestra el juicio por el crimen de odio de género de Amancay Diana Sacayán perpetrado por Gabriel David Marino. ¿Qué es lo que quisiste evidenciar?
—Al principio quería hablar de la energía del movimiento, de todo lo que se logró, las leyes y todas esas cosas muy positivas. Pero cuando me puse a filmar me di cuenta que muchas chicas desaparecian, las mataban y surgió la emergencia de hacer la película sobre esta violencia. Para que la violencia sea real y entendible, me pareció que este juicio era claro y encontré los derechos para para ir a filmar, me dejaron unas imágenes. Entendí que era súper importante abrir la película con este juicio para que la gente entienda el nivel de violencia y la sistematización de las muertes para después empezar otra vez con la vida de las protagonistas y toda esta energía de vida que tienen, pero que estamos hablando de esta situación.
—¿Cómo ves la lucha por los derechos de las mujeres?
—Hubo una revolución, me parece que algo pasó que no había pasado cuando empecé la película. Cuando vine la primera vez, en 2015 se sentía que había algo que iba a explotar, pero me parece que ahora estamos en otra situación y no sé si hay que decir que ya está o que todo está bien porque porque estuvo el Ni Una Menos y otros movimientos de denuncia de la cultura de la violación. Pero lo que veo es que hay generaciones de chicas muy jóvenes que la tienen re clara y no piensan como pensaba yo cuando tenía 15 años. Esto es algo muy bueno. Pero tampoco quiere decir que no haya machismo y que no se siga reproduciendo la violencia del patriarcado. Me parece que para cambiar la violencia en toda esta forma de pensar la sociedad falta mucho

—Argentina tiene una perspectiva de género avanzada, pero hoy en día todavía existen quienes dicen que las mujeres trans son hombres, o que hay lesbianas con apariencia de hombre, ¿crees que la transfobia puede llegar al Estado?
—Sí, ya ha llegado, la transfobia existe de todos lados.
—¿Cuál es tu opinión de España, donde se viene dando la oleada de transfobia dentro del feminismo que está en el Estado?
—No conozco bien la situación en España, pero me parece que cada vez hay leyes y derechos van a tener como gente en contra y es como si se tocara algo sagrado que sería como la base de la sociedad de la civilización. No sé por qué la gente tiene tanto miedo, pero es lo que me interesa por eso hice la película ¿qué pasa con la gente?, ¿por qué tienen este miedo?, ¿todo se fracasa si hay gente que puede dirigir su identidad de género? No entiendo bien.
—¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
—En estos últimos tiempos trabajé más en lo que es dirección de arte con otros directores y trabajé con un director trans en Francia. También hice un corto sobre un artista pero son cosas distintas y ahora estoy por empezar a escribir otro proyecto, pero no puedo decir más porque no empezó todavía.

—¿Qué te gusta de Argentina?
—Me gusta como la gente se pone en movimiento, que no para de crear, de hacer cosas, de juntarse, me parece que hay algo incansable en los argentinos que me emociona mucho. Me gustaría tener también esa energía indestructible, es más o menos lo que me parece que hay acá. Aún hay muchos problemas con la economía, la política, la religión y muchas cosas. Pero me parece que la gente no para de soñar de estudiar y esa energía me gusta mucho.
—¿Algo que quieras decir y que no haya sido contemplado en esta entrevista?
—Lo que puedo agregar es que más allá de la política, me parece que la película muestra los retratos de familias elegidas. Son gente que se dan mucho amor aunque la sociedad no les da nada y esto también es una fuerza y me emociona mucho, ver cómo se se forman esos vínculos de de sororidad o ver a Claudia que cuida a las chicas como si fueran sus hijas y todo esta forma de tener el cariño dentro de la de la militancia.
La película que fue proyectada en La Plata, Mar del Plata y CABA y volverá a exhibirse este 5 de abril en la ciudad de las diagonales, aunque aún no se ha confirmado el espacio.