martes 28 de abril de 2026

A 10 años de nuestra peor tragedia

El 2 de abril de 2013 no será olvidado nunca por los platenses. Esa noche vivimos la jornada más trágica y triste de nuestra historia. El cambio climático nos demostró, de la forma más dolorosa, los años de abandono, de desidia y de falta de planificación urbana en la que se encontraba nuestra Ciudad, llevándose la vida de 89 personas.

Esta tragedia que vivimos todos los platenses hace 10 años se pudo haber evitado, o por lo menos, se pudieron haber disminuido algunas de sus consecuencias.

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No era la primera vez que se inundaba la Ciudad. En 2002 y en 2008 hubo dos inundaciones, menores en cuanto a la cantidad de milímetros de agua caídos, pero que evidenciaron que muchas localidades y regiones del Partido de La Plata eran zonas inundables que tenían grandes problemas estructurales

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) a través de un informe sobre cambio climático y otro sobre el déficit en materia de obras hídricas en la ciudad, advirtió la posibilidad de una inminente tragedia, pero nadie los escuchó.

Entre el 2 y el 3 de abril de 2013 en la Ciudad de La Plata llovieron 400 milímetros en un corto período de tiempo. En esa jornada se perdieron 89 vidas, se destruyeron recuerdos y las pérdidas económicas fueron incalculables, miles de vecinos se quedaron sin casa, sin muebles, sin ropa, sin nada.

Ante la falta de alertas tempranas, ante la falta de previsión y planificación urbana, resurgió el espíritu solidario de los platenses, ese espíritu que hizo posible que el caos de a poco se transforme en orden, y que duela un poco menos la ausencia e ineficiencia del Estado.

Los gobiernos municipal y provincial quisieron reaccionar, pero lo hicieron tarde y mal. La Asamblea de Inundados de Tolosa, una de las más activas en el control de la gestión y en el pedido de Justicia, informó que de las 62 obras hídricas que se anunciaron desde esa fatídica fecha hasta fines de 2015, sólo fueron completadas 17, es decir un 27% del total, y muchas de las anunciadas por el entonces gobernador e intendente ni siquiera habían sido licitadas. 

Esta situación comenzó a revertirse con el plan de obras hídricas más ambicioso de la Ciudad de La Plata, que se desarrolló a partir de 2016 por la decisión política del Intendente Julio Garro, y el acompañamiento del gobierno provincial con la entonces gobernadora María Eugenia Vidal. 

Con la firme convicción de que la protección de la vida de los vecinos es lo más importante y que la prevención y la planificación deben ser políticas de estado que perduren en el largo plazo, se realizaron alrededor de 45 kilómetros de obras hídricas, entre las que se destacan las obras sobre el Arroyo del Gato, el Arroyo Maldonado, el Arroyo Carnaval, la construcción de derivadores de agua por importantes avenidas, y procedimientos vinculados al escurrimiento del agua, con tareas constantes de limpieza y desobstrucción de sumideros y bocas de tormenta. 

Además, a través de la Secretaría de Gobierno se creó el COEM 365, el Comité de Emergencia Municipal, que cuenta con 26 sensores y 21 estaciones meteorológicas, que conforman un mejor sistema de alerta temprana, brindando información climática propia en cada una de las localidades. También se firmó un convenio con la Universidad Nacional de La Plata, mediante el cuál se creó el Plan de Reducción del Riesgo por Inundaciones, que contribuyeron a la mejora de los protocolos de prevención y respuesta rápida ante lluvias intensas en la región.

A diez años de la tragedia cambiaron muchas cosas, pero aquel 2 de abril de 2013 quedará grabado para siempre en nuestra memoria y en nuestro corazón. Los platenses mantendremos siempre vivo el recuerdo de ese día para que nunca más vuelva a reinar la improvisación, la desidia y el abandono en nuestra Ciudad.
 

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