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Tres ladrones robaron, amenazaron y simularon un fusilamiento en una casa de Berisso

Las víctimas fueron un hombre de 64 años y su hijo de 37, ambos trabajadores de la delegación municipal de la zona. Les robaron 150 mil pesos.

Tres delincuentes encapuchados saltaron un paredón lateral de una vivienda y redujeron a un hombre de 64 años y su hijo de 37 en medio de un feroz robo que tuvo lugar en las primeras horas del pasado miércoles en la vecina ciudad de Berisso. Las víctimas se habían levantado temprano para ir a trabajar a la delegación municipal de Villa Progreso, pero fueron sorprendidos por los asaltantes armados.

Rubén Eduardo Herpo y su hijo, Eduardo Alejandro Herpo, fueron víctimas, por primera vez desde su llegada en la década de los '80, de un robo en su casa de 10 entre 122 y 122 bis. El mayor de ellos contó que todo sucedió "a las 6 de la mañana, cuando ni bien salí del baño que tenemos en el patio, saltaron tres jóvenes desde la calle el paredón que comunica con el fondo" y agregó: "Enseguida me apuntaron y me exigieron 'quedate quieto'. No entendía nada, pero tampoco era cuestión de hacerme el guapo y resistirme".

En ese momento, Eduardo se dio cuenta de que algo pasaba y salió al patio, donde vio cómo los delincuentes encañonaban a su padre sin parar de exigirle que les diera dinero. "Apenas vieron a mi hijo, le apuntaron y enseguida le ordenaron que se tirara al piso", relató Rubén en diálogo con el diario El Día y reveló: "Uno de los asaltantes comenzó a arengar al que tenía el arma de fuego y decía 'tirale, tirale' para que baleara a Eduardo".

"Ahí me desesperé. No sé si era un arma de verdad o una réplica, pero tampoco quise correr riesgos, porque estaba en juego la vida de mi hijo. Solo les pedí que no le hicieran nada a mi hijo", sumó la víctima, que para evitar que le hicieran algo a Eduardo fue con uno de los delincuentes hasta su dormitorio y le dio 150.000 pesos que guardaban de sus sueldos.

"Recién ahí se calmaron, se ve que quedaron conformes con el monto y no les importó robar ninguna otra cosa", precisó. Su hijo, Eduardo, contó en tanto que durante el robo se puso muy nervioso: "Por instantes pensé que podrían llegar a dispararme. Parecía que amenazaban en serio con pegarme un tiro. La verdad es que vivimos un momento de mucha adrenalina", detalló. Con el dinero en su poder, los delincuentes finalmente huyeron de la escena sin dejar rastros y ahora sin intensamente buscados.

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