Un matrimonio de jubilados fue víctima de un asalto en su casa de Ringuelet el viernes 30 de diciembre: dos ladrones entraron por el patio en 4 bis entre 516 y 517, los amenazaron, los ataron y se llevaron plata y pertenencias.
Un matrimonio de jubilados fue víctima de un asalto en su casa de Ringuelet el viernes 30 de diciembre: dos ladrones entraron por el patio en 4 bis entre 516 y 517, los amenazaron, los ataron y se llevaron plata y pertenencias.
Es una de las zonas más calientes de La Plata porque desde hace varios meses los vecinos denuncian ante las autoridades que se repiten robos y ataques de todo tipo semana tras semana y cualquier hora. Incluso más de una vez las familias tuvieron que salir a la calle para visibilizar esta situación y hasta se reunieron con comisarios y funcionarios del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Pero nada se soluciona.

La ANSES oficializó un incremento del 1,89% para el mes de agosto, que va en línea con la fórmula de movilidad que toma como referencia la inflación.
El IPS emitió un comunicado en el que aclaró que un error en la web Mi IPS afectó la visualización de los recibos, sin afectar el dinero de los jubilados.
En esta ocasión, las víctimas fueron dos jubilados de 89 y 86 años que la mañana del penúltimo día de 2022 se preparaban para sacar a la perra al patio y se vieron sorprendidos por dos delincuentes que entraron a la fuerza y los sometieron.
Según el relato del hombre al diario El Día, uno de los ladrones lo llevó al baño y le ató las manos con los cordones de las zapatillas, además de taparle la boca. Lo amenazaron con cortarle la lengua si llegaba a hablar y luego de revolver toda la casa durante casi dos horas escaparon con 50 mil pesos, la alianza del matrimonio, un televisor, relojes, una medalla de oro y un encendedor de oro.
La víctima también contó que los delincuentes se llevaron hasta botellas de vino, sidra y gaseosas que eran para la cena de fin de año.
Ahora la Policía los busca y de esta manera se suma a un nuevo caso de inseguridad. Muchos de ellos terminan impunes y los vecinos ya están hartos de que las autoridades no controlen la situación.