martes 09 de diciembre de 2025

"Culpó a su amigo imaginario": duro relato de la mamá de la nena que mató a su hermanito

La adolescente de 13 años estaba en tratamiento psicológico, pero no tomaba su medicación. En medio de un brote, asesinó a su hermano de 5 años.

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"Jamás imaginé que mi hija podría hacer algo así. Busqué ayuda de todas las maneras. La llevé a psicólogos, psiquiatras, neurólogos", contó Roxana, de 32 años, cuya hija asesinó a puñaladas a su hermanito de 5 años en medio de un feroz crimen que sacude a la ciudad de Arroyo Seco, a unos 35 kilómetros de Rosario, en Santa Fe. Los primeros detalles de la investigación apuntan a la adolescente, de 13 años, sufrió una "crisis impulsiva" vinculada con un posible trastorno en su salud mental. Es por ahora la única hipótesis de un crimen horroroso.

C. estaba bajo tratamiento pero no tomaba su medicación. "Las consultas duraban 5 o 10 minutos. Así como íbamos, nos volvíamos. La hacían mirar para arriba y para abajo. Le pedían que levantara el pie. 'Yo la veo normal', me decían. Pero en mi casa yo veía cosas en ella que no eran normales", sostuvo la mujer en diálogo con TN.com.ar y recordó que sus pedidos de ayuda no son nuevos: pasó 4 meses pidiendo un turno para su hija en el gabinete psiquiátrico de acción social y se lo dieron recién cuando llevó el caso a los medios locales.

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"Además del inmenso dolor que siento, me pregunto por qué los especialistas no pudieron hacer más. Esto se podría haber evitado. Me decían que no podían medicar a mi hija porque no veían nada extraño, pero para mí todo era extraño", describió Roxana. Y siguió: "La revisaban dos minutos, nos volvíamos a casa y ella muchas veces tenía la mirada perdida. Le hablaba y no me contestaba. Se enojaba y no entendía por qué. Todo el año así".

La pequeña ya había sido noticia en Arroyo Seco el 16 de junio de este año, tras irse de su casa y ser encontrada esa misma noche en una iglesia. Su mamá volvió a pedir ayuda.

"Quería estar siempre a su lado, acompañarla todo el tiempo, pero me daba cuenta de que yo tampoco podía ayudarla", relató la mujer. La adolescente y su hermanito nunca se quedaban solos y si Roxana debía salir entonces el papá del nene se encargaba de cuidarlos. El lunes pasado, sin embargo, esa rutina se vio interrumpida: el hombre fue llamado a su trabajo como inspector de tránsito y ella asistió a una clase, porque se encontraba terminando el secundario en una escuela para adultos impulsada por el deseo de darles una mejor vida a sus hijos.

Ese día, por la tarde, C. y la víctima habían estado jugando. "Ella me sacó el teléfono y empezó a grabar videos con el hermanito. Estaba bien, tranquila. Eran las cinco y media de la tarde", recordó. A las 19.25, Roxana emprendió la caminata rumbo a la escuela. Al llegar, revisó el celular y leyó un mensaje de WhatsApp enviado por su hija minutos antes.

-Mamá, lo maté.

Roxana pensó que se trataba de una broma, pero esa percepción inicial no logró sortear su incomodidad. Y respondió.

-Hija, dale. No me gustan esas bromas.

C. volvió a escribir.

-Mamá, lo maté. Lo maté de verdad.

Roxana, entonces, la llamó. "Le pedí que no dijera pavadas y me volvió a decir que lo había matado. Me lo repitió tantas veces que ahí imaginé que había pasado algo malo de verdad. Corté y le pedí a una compañera de curso que me llevara urgente", detalló.

La mujer llamó a su pareja y le pidió que fuera hasta su casa de manera urgente. Ella llegó solo unos minutos antes y se topó con una escena desgarradora: "Mi hija no me quería abrir la puerta al principio. Cuando pude entrar, no puedo describir lo que vi. Mi hijo tirado en el piso, boca abajo, lleno de sangre. Mi hija sentada en una silla a su lado, como si nada". Roxana se desesperó y le gritó a su hija, pero nunca obtuvo respuestas. Después salió a la calle a pedir ayuda a gritos, justo cuando llegaba el hombre que sufrió una crisis nerviosa a raíz de lo sucedido.

Los peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que trabajaron en la escena del hecho corroboraron que el nene presentaba 11 puñaladas en la espalda y un corte profundo en el cuello. C. fue trasladada al Hospital Provincial de Rosario, donde se encuentra internada bajo sedación. El Juzgado de Menores N°2, a cargo de Estanislao Surraco, ordenó que la adolescente sea tratada por los equipos interdisciplinarios de profesionales de la Dirección Provincial de Salud Mental y la Dirección de Promoción de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia. Es inimputable.

El caso está bajo investigación, aunque Roxana supone que otro de los posibles trastornos que afectaban a su hija es la posibilidad de que escuchara voces. "Ella últimamente me decía que tenía un amigo imaginario. Yo le respondía: 'Dale, ya tenés 13 años. Estás grande para eso'. Y ella me insistía. Decía que hablaba con él y todo", contó la mamá.

"¿Sabés lo que le dijo mi hija a la psiquiatra que la recibió en el hospital después de lo que hizo? Le echó la culpa a su amigo imaginario. Decía que él siempre le pedía por favor que no lastimara a su hermanito y que justo esa vez el amigo imaginario no estuvo para salvarlo", detalló, volvió a pedir ayuda y reveló que aunque su cuñado y su mamá visitaron a la pequeña, ella todavía no pudo hacerlo.

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