El 2 de septiembre, apenas horas después de que Fernando Sabag Montiel fracasara en su intento de matar a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, Brenda Uliarte y Gabriel Carrizo mantuvieron un intercambio de mensajes en el que dejaron en claro su intención de seguir atentando contra la exmandataria y concretar el magnicidio.
"¿Querés hacerlo?", preguntó Carrizo y la joven respondió: "Te juro que sí. Y no me va a fallar el tiro. Pero hay que pensarlo bien. Pasa que Nando no tiene mucha práctica. Le tembló el pulso", escribió la joven de 23 años para después seguir conversando sobre algunas formas de ocultarse de la Justicia. Así lo revelaron en las últimas horas fuentes judiciales involucradas en la investigación del ataque ocurrido en la noche del pasado 1 de septiembre frente al hogar de la funcionaria argentina, en el barrio porteño de Recoleta.
"Te vincularon con el caso. Te diría que vengas acá", aseguró Carrizo, sindicado como el jefe de "la banda de los copitos" que habría planeado y finalmente ejecutado el ataque. "¿Posta que saben mis datos? Estoy en un lugar seguro, tranqui, ustedes no tienen nada que ver. Lo que decimos que quede acá", contestó por su parte Brenda y él siguió: "Si saliste por todos los medios. Sos la novia". "Sí, pero si me escondo no va a pasar. No me van a encontrar. Yo sé lo que te digo", añadió ella, según consta en la investigación que los tiene en la mira como los instigadores del atentado que cometió el joven que fue detenido el mismo jueves del hecho.
Según el informe sobre los datos extraídos en el celular del último detenido, las conversaciones entre él y la novia de Sabag Montiel eran recurrentes. El 23 de agosto, un día después que el fiscal Diego Luciani pidiera una pena de 12 años de prisión para Fernández de Kirchner por la causa Vialidad, hubo un intercambio de mensajes entre ambos. "Ya se les acabó la joda", le dijo él y ella contestó: "Sí, que la saquen a la mierda, no puedo creer que hay gente que todavía la defiende".
"Hace falta alguien que vaya con un fierro y le pegue un corchazo a Cristina", siguió la detenida y él lo confirmó: "Sí, no?". "Re hace falta", concluyó la joven de 23 años.
Ese día, cabe recordar, fue detenido Leonardo Sosa, de Revolución Federal, por un hecho de resistencia a la autoridad, después de romper un vallado de madera que estaba colocado en una calle para advertir a los autos de la presencia de un pozo. Junto a él detuvieron a otra persona que tenía en su mochila material inflamable, una causa que quedó en manos del juez federal Ariel Lijo. El episodio fue reseñado en el fallo con el que el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi le remitió a la jueza María Eugenia Capuchetti las denuncias contra Revolución Federal, con el objetivo de que se investiguen de modo conjunto con el ataque a la vicepresidenta.