Federico Gastón Papadopulos y su tía Marta Liliana Papadopulos son los gitanos detenidos en el marco de una investigación por estafas telefónicas en las cuales simulaban secuestros familiares de las víctimas para obtener a cambio de su libertad dinero, joyas y otros objetos de valor. Tras una ardua tarea que incluyó análisis de llamadas, entrecruzamiento de antenas y testimonios de las víctimas, la fiscal María Eugenia Di Lorenzo y su ayudante Emiliano Splittek lograron determinar que los acusados se hacían pasar por personas cautivas y exigían un rescate que debía ser entregado en un puesto de diarios ubicado en 7 y 70.
"Tenemos a un sujeto de sexo masculino efectuando llamados a un teléfono fijo y en simultáneo a un apartado de telefonía celular, donde al ser atendido solicita a su interlocutor elementos de valor como dinero -pesos y dólares-, joyas e inclusive escrituras inmobiliarias", se destaca en un pasaje del documento", aseguraron fuentes judiciales.
Según el testimonio del dueño del puesto de diarios, una de las víctimas de las estafas se presentó en varias oportunidades para contarle lo sucedido. Tras escuchar ese relato, el hombre recordó que un joven había estado merodeando la esquina días atrás, "siempre en el mismo horario y de manera sospechosa". "Hasta incluso lo vio en otro momento agachado como buscando algo bajo su puesto", indicó.
Sobre Marta Papadopulos, los investigadores detallaron que una gran cantidad de los llamados salieron de un abonado telefónico a ese nombre y destacaron que en algunas de las puestas en escena delictiva participó la voz de una mujer.

Otro de los puntos clave en la investigación fue que la totalidad de los llamados fueron efectuados desde números de abonados registrados a nombre de Marta y Federico Papadopulos y que fueron captados gracias al entrecruzamiento de las antenas ubicadas en las inmediaciones de 7 y 70. Es decir, en el punto de entrega solicitado y a pocas cuadras de la vivienda donde residían los acusados, en 70 entre 5 y 6.
Sin embargo, lo más llamativo apareció en el listado de llamados entrantes y salientes de los números de abonados telefónicos. Allí se observó una gran cantidad de llamadas iniciadas en horas de la madrugada, todas ellas de corta duración. La mayoría fueron efectuadas a la ciudad de Berisso, donde residen tres de las víctimas. Una cuarta tiene residencia en el límite con esa localidad.
Los investigadores también advirtieron que los gitanos no poseen empleo registrado en los últimos siete años pero tuvieron el dinero necesario para comprar un auto 0KM.

Tal como informó 0221.com.ar, las cámaras de seguridad del barrio también captaron imágenes en las que se pudo registrar el accionar de los implicados, merodeando la zona que era elegida para pautar las entregas. Asimismo, los investigadores lograron ubicar a los implicados en la zona gracias al entrecruzamiento de las antenas de telefonía celular y comprobaron, además, que solían realizar decenas de llamados al azar en cuestión de pocos minutos, se presume, buscando a una nueva víctima que pudiera caer en el engaño.
Los implicados fueron detenidos el martes por la madrugada y, según se detalló, los agentes también lograron secuestrar varios elementos de interés para la causa. Se recuperaron joyas de oro y plata, y se incautaron celulares Alcatel y Samsung, distintas prendas de vestir, relojes, barbijos, dos vehículos -un Renault y un Chevrolet-, tablets, computadoras y dinero en efectivo. En total, fueron seis los domicilios allanados: tres en la ciudad de Buenos Aires, dos en La Plata y uno en Berisso.