Este miércoles se dará a conocer el nuevo índice de precios al consumidor (IPC) de agosto que habitualmente difunde el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y se espera que ronde el 6,5%. Es un anticipo de lo que ocurrirá el mes próximo, cuando se de a conocer la variación de los precios a lo largo de septiembre y se de cuenta del impacto de la suba de las tarifas.
Los alimentos son uno de los rubros que más castigan el bolsillo y en el mes pasado volvieron a dar un salto: habían arrancado con subas del 1%, pero ahora ya suman un alza promedio del 2,7%. A esto hay que sumarle el incremento en los combustibles que se materializó el 20 de agosto y el 1 de octubre debería aplicarse parte de la postergada suba del impuesto a los combustibles líquidos, que de concretarse irá directo a los precios.
Hace tan solo una semana, además, el Gobierno argentino actualizó los precios de los biocombustibles y no se descarta que las petroleras los trasladen a las pizarras. Por otra parte, el aumento de las tarifas de los servicios debería impactar en el índice de septiembre, porque las facturas con la segmentación y quita de subsidios recién se confeccionan en estos momentos y llegarán a los hogares, consorcios y comercios en los primeros días del mes próximo.
En este panorama de creciente inflación, muchos sectores ya anticiparon subas en sus productos, con el argumento de que deberán afrontar ese mayor costo y no hay que dejar de lado otro factor importante: la suba del dólar oficial. En los primeros días de septiembre, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) empezó a hacer correr la devaluación del peso a un ritmo del 6,8% mensual, una velocidad cercana a la de la inflación. La decisión acortará el quebranto que surge entre el valor de ese dólar y el del dólar soja, pero siempre impacta en la inflación.