El presidente Alberto Fernández admitió este jueves haber sido blanco de una amenaza de muerte y confirmó que presentó una denuncia que ya está siendo investigada por la Policía Federal. "Recibí una amenaza de muerte", sostuvo el mandatario argentino y confirmó que una gran cantidad de miembros de su Gabinete ya fue blanco de otros hechos similares, pero se negó a dar más detalles sobre lo sucedido: "No puedo contarlo porque temo interferir en la investigación", destacó.
Fernández mostró su preocupación por la violencia naturalizada que se vive en el país y la instalación de discursos de odio, fundamentalmente, contra el Frente de Todos. Al aire de El Destape Radio, el presidente recordó los ataques a la Casa Rosada con bombas de estruendo y el pedido de pena de muerte del diputado de Juntos por el Cambio Francisco Sánchez a los culpables de hechos de corrupción, entre otros hechos.
"La democracia nos exige un nivel de convivencia que debemos respetar. Lo que estamos viendo es un caudal de un grupo de gente que ataca, agravia y genera violencia física", sostuvo el mandatario y destacó las agresiones que vienen por parte del sector Libertario: "Van y dejan bolsas, simulando que adentro hay cuerpos humanos. O las cuelgan de las rejas de la Casa Rosada. O patean los autos de los funcionarios ¿Qué tipo de libertad están promoviendo?", se preguntó.
Fernández también se refirió a la polémica desatada por sus declaraciones sobre los fiscales Alberto Nisman y Diego Luciani y aseguró que hubo "una tergiversación" de sus declaraciones. "La frase aislada fue parte de una pregunta que me sorprendió. No tengo ningún temor de que pueda pasar eso", dijo en referencia a la posibilidad de un suicidio por parte del letrado a cargo de la pesquisa de la llamada causa Vialidad, que investiga la posible comisión de diversos cargos de corrupción por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y parte del Gabinete nacional que la acompañó cuando era presidenta. "No amenazamos ni perseguimos ni operamos sobre fiscales ni jueces", sostuvo en ese sentido y cerró: "nadie tiene que sentirse en riesgo".