miércoles 29 de abril de 2026

Juventud, el pujante club de la zona Norte de La Plata que tiene un 70% de socias mujeres

La institución tiene 86 años de historia y su nota distintiva es que ofrece las más amplias categorías: en básquet se puede jugar desde los 5 años hasta los 60.

Juventud es un club pionero. Nacido en 1936, fue percusor y exponente del básquet femenino en épocas donde, por defecto, los deportes femeninos no se visibilizaban ni se promovían en absoluto. En su sede ubicada en 35 entre 1 y 2 se puede practicar básquet (recreativo y competitivo, para ambos géneros), vóley (femenino competitivo y recreativo mixto para todas las edades), esgrima (femenino y masculino) y patín, femenino "solo porque aún no vinieron nenes a patinar", aclara la presidenta de la Comisión Directiva del club, Mariana Burgos, en diálogo con 0221.com.ar.

Burgos nació en Azul y a los 4 años empezó a competir. Jugó "toda la vida" al vóley y soñó con ser la primera presidenta mujer de Gimnasia, el club de sus amores y en el cual desarrolló su pasión por el deporte en general -y el amateur en particular-. Fue una de las grandes figuras de "Las Lobas", formó parte de los campeonatos ganados desde 1999 hasta 2003 y hasta jugó en la Selección. A los 40 viró hacia al básquet profesional, una decisión que, bromea, "solo pude tomar porque mido 1.85". Y ese viraje deportivo resultó en su incorporación a Juventud, el club en el que ya jugaba su hija al mismo deporte. 

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"Así arrancó nuestro amor por el club, empezamos a venir y encontré una Comisión Directiva (CD) que estaba trabajando súper bien, por eso me sumé. Porque soy una amante del deporte amateur, me gusta que la gente pueda vivir lo que yo viví a través del deporte durante toda mi vida", cuenta Burgos, que también es abogada y trabajadora judicial. Desde noviembre del 2021 preside la CD del "verde", como lo llaman, cuyos orígenes se remontan a principios del siglo pasado. Por esas épocas el deporte -así como la gastronomía, la asociación y la gestión- eran cosa de hombres. "Era el bar con señores jugando a las cartas", ilustra Burgos. En la actualidad, sin embargo, Juventud tiene una matrícula compuesta por un 70% de deportistas mujeres.

"Ahora el básquet femenino está más naturalizado, pero hace décadas no lo estaba y Juventud ya lo tenía" en su oferta deportiva, ejemplifica ella. Y agrega que es "el único club de La Plata donde, desde los 5 años hasta los 60, podés jugar siendo mujer al básquet. Es nuestra nota distintiva: tiene todas las categorías, hasta máster básquet, que es como si fuera una escuela de adultas; es una escuela donde quizá las mamás de las y los jugadores encuentran un lugar diferente para no caer en el gimnasio, o zumba. Eso genera un montón de pertenencia porque personas de todas las edades de las familias pueden participar en el club". Burgos, de hecho, pisó la cancha por primera vez hace un lustro porque una de sus hijas quiso jugar al básquet, y ahora juega en la primera.

ESPÍRITU SOCIAL, DECISIONES DEPORTIVAS

Ante la inevitable consulta por el fútbol, la presidenta de Juventud comenta que el año pasado tuvieron "Futfem" pero ya no tienen más. "Y creo que un poco por eso podemos ser el club que podemos ser", arriesga. Es que ella comenzó a interiorizarse en política institucional con el objetivo de ser presidenta de Gimnasia. "Soy hincha, jugué años ahí y quería eso. Pero el fútbol va por otro lado de lo que son los deportes amateur, el fútbol es otra cosa", asegura. "Es muy difícil en un club con fútbol poder lograr lo que nosotros y nosotras pudimos lograr en Juventud. Es distinto desde lo que se busca. Por ejemplo, una definición de nenas o nenes de 10 años de fútbol se define por penales, por lo que vos exponés a una criatura de 10 a errar un penal y perder un campeonato. El básquet a los 10 años no es competitivo, el chico o la chica tiene que jugar por jugar, no puede estar pensando que si erra, pierde", explica.

"Se estimula el juego, lo lúdico, y eso es lo que tiene el club de barrio. No te van a dar de baja porque 'no sos tan bueno'. Acá cualquier nene o nena que venga va a jugar, porque lo que nos importa como institución es tener un montón de chicos y chicas haciendo deporte, jugando, sintiendo esa pertenencia. Llenar la tribuna para alentar a los compañeras y compañeros de cada deporte. En clubes con fútbol es diferente la expectativa de las familias, la presión que sienten las criaturas. Nadie arranca en Juventud a hacer deporte porque quiere salvarse y 'no trabajar más', simplemente es otra cosa. Te da otra cintura para trabajar con alegría, con pertenencia. Porque todos y todas somos partes de Juventud, no solamente 'el o la mejor'".

Burgos hace referencia a cierta mutación histórica, social, política y económica que tuvo el fútbol y que genera que a tempranas edades, muchos nenes, nenas y adolescentes deban enfrentarse a presiones y violencias. "Si el jugador tiene 18 o 20 años o jugó en reserva y no llega, no tiene un plan B. Y se arruinan vidas. Por eso apuntamos a que el deporte sea jugar; porque es un juego. Y en el fútbol creo que se perdió de vista eso. Es un espectáculo, es otra cosa. No es el deporte de jugar por jugar. Si bien nuestras primeras son competitivas y queremos ganar, lógicamente; queremos ganar con gente que formamos, que tiene la experiencia, y somos unos convencidos y convencidas en la CD de que cualquier persona que haya jugado en el club va a llegar a jugar a una primera competitiva. Y capaz que no es tan talentoso o talentosa como otras personas, pero eso se compensa con esa pertenencia, esa formación deportiva de querer el deporte, querer el juego, divertirse, que sea una diversión por más que uno o una quiera ganar".

La deportista habla por conocimiento propio. "Tuve una vida de deporte, me vine de Azul a La Plata a estudiar y me recibí de abogada, siempre jugando en Gimnasia. Hasta cuando salimos campeonas en el 99, 2000, 2001 hasta 2004, incluso jugué en unidad con la Selección estando en Gimnasia", enumera. "Fue mi forma de vida. Después me alejé, me dediqué a la maternidad, volví a jugar al voley como en "mami vóley" pero no me hacía feliz, porque yo era mucho más competitiva. Decidí cambiar de disciplina, porque me representaba un desafío aprender a jugar a otro deporte, el deporte de contacto para mí era toda una novedad. Y el tema de la gestión institucional siempre me gustó, me gusta todo lo que es gestión, administración de los recursos que se tengan. Encontré en Juventud un grupo que iba por lo mismo: laburar por lo que nos gusta, tratar de capitalizar lo que teníamos. Nos dimos cuenta de que el club funcionaba solamente estando un rato ahí y generando pertenencia. No necesitás estar atrás de todo, cada cual lo siente propio y todo el mundo lo cuida por eso: no tenés que estar en policía. Cuidan las instalaciones porque es su club, van porque es su club, no importa si ganamos, perdemos o empatamos. Eso para mí es lo maravilloso del deporte. Y por eso he desistido de seguir una carrera en un club donde tenga fútbol, ya que esto se puede llegar a confundir", explica.

EN EXPANSIÓN

Juventud está actualmente buscando nuevos espacios para desarrollar sus actividades. Cuenta con 500 socios y socias deportistas de entre 5 y 20 años, un 70% mujeres, y hace poco más de un año abrieron la posibilidad de que se asocien personas que no necesariamente practiquen deportes: así tienen garantizado entrar gratis a ver los partidos y ser socios de su club sin necesidad de practicar una actividad deportiva.

Burgos reconoce que "somos privilegiados, el 90% de los socios no tiene problema en pagar la cuota social, que si bien es accesible, no es la realidad de todos los clubes. Podemos solventarnos bien, pero contando con la tarifa 0 de luz y gas. Otros clubes tienen problemas para pagar los servicios, comprar las pelotas o tener materiales, o porque no es lo mismo cuando los chicos van a practicar deportes comidos que cuando no. Nuestra realidad es absolutamente privilegiada, hay otros clubes que no tienen la misma realidad". 

"Nuestro problema hoy es tratar de arreglar el techo... son lujos. Un techo que no tenga goteras, construir un espacio nuevo para seguir sumando actividades. Estamos abogados a eso, nuestra necesidad es crecer, conseguir espacio de alquiler. Tenemos una cantidad de socios y socias que colaboran permanentemente; si necesitamos camisetas, por ejemplo, la gente se acerca espontáneamente a colaborar. Si hay que pintar una pared, vienen 30 personas y se pinta. Agarramos un club que capaz no llegaba tan cómodo a fin de mes y hoy podemos llegar y pagar lo que tenemos que pagar, y pensar en crecer. Todo lo que necesitamos es para seguir creciendo y mejorando y manteniendo las condiciones del club", asegura Burgos.

La institución también cuenta con el Gimnasio del Club Juventud, que alquila a un profesor desde hace aproximadamente dos décadas. Y hay un buffet abierto a todo el público, no es necesario ser socio para ir al gimnasio ni para ir al buffet. "Las canchas están fuera del espacio donde funcionan estos dos lugares", explica la dirigente.

MUJERES GESTIONANDO

Para Burgos, su propia asunción como presidenta de la CD de "tiene que ver con el cambio de época. Tenemos un departamento de Equidad, siempre tratando de no quedarnos en el tiempo. Hay clubes donde en la primera masculina no se paga la cuota social pero en la primera femenina sí. Es así en el 90% de los clubes. Es algo 'natural' que un hombre a partir de los 20 no pague la cuota social, como si fuese un 'derecho natural'. Por el contrario está naturalizado, y este es un momento de tránsito", insiste. 

En ese sentido "mi presidencia y el departamento de Equidad son una declaración de intenciones de camino hacia el que vamos. Juventud es un club que va por este camino de la igualdad en un tránsito, porque no se puede cambiar de un día para el otro algo que está tan instalado. El club tuvo un 70% de matrícula femenina antes y no había presidenta mujer ni departamento de Equidad, entonces tiene que ver con la época", opina Burgos. En concreto, por ejemplo, hay palabras y gritos desde las gradas que Juventud "no usa más. Es una bajada de línea de la que estamos orgullosos de formar parte".

En ese camino de llevar a la práctica las convicciones "me tocó a mí como podía haber sido a cualquier otra mujer de las miles que trabajaron en otras épocas para Juventud. Lo mío es anecdótico, por la época y por las ganas; pero debe haber un montón de mujeres que no se encuentran con un grupo que les permita esto: que una diga 'es por acá' y te digan que sí. Por ahí en cosas chiquitas como dejar de decir 'bienvenidos'; ¿por qué hacer eso si podemos decir 'bienvenidos y bienvenidas'?", ejemplifica. Después de todo, teniendo un 70% de socias deportistas decir "bienvenidas" es el mero acto de nombrar la realidad.

Entusiasmada por esta nueva etapa abierta en el club, Burgos insiste en que "hay un montón de otras personas y socios que son más importantes que yo, y hay una Comisión Directiva completa detrás de esto: fuimos todos y todas" quienes convirtieron a Juventud en el espacio de referencia y pertenencia barrial y deportiva que es hoy.  

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