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Una joven hipoacúsica asegura que tuvo que abandonar la UNLP por no tener un intérprete

Empezó a estudiar Ciencias Económicas con la promesa de que le asignarían un intérprete de la Universidad, pero eso nunca ocurrió.

Delfina Garriga Martín acaba de terminar el colegio secundario en La Plata y quiso comenzar a estudiar la carrera de Contador Público en la Universidad Nacional de La Plata. Se trataba de una decisión compleja ya que ella es hipoacúsica y no siempre las instituciones cuentan con las herramientas para que el estudio no sea una carga, sino un proceso lo más parecido posible al del resto de los estudiantes.

Aún así, dado el buen perfil de la Facultad de Ciencias Económicas y las distintas posibilidades de accesibilidad que le ofrecía la UNLP, Delfina decidió anotarse. Sin embargo tras unos meses de cursada se vio obligada a abandonar, precisamente por la falta de acceso a intérpretes que le permitan entender a los profesores durante las clases.

"Antes de terminar la secundaria elegí la UNLP para estudiar la carrera de Contador Público. La elegí porque vi una publicación que decía que tenía una buena accesibilidad de intérpretes de Lengua de Señas para personas sordas", contó Delfina al diario El Día  y explicó que se anotó y dio a conocer su condición adjuntando su Certificado Único de Discapacidad (CUD). Todo comenzó de la mejor manera, le pidieron conocerla y hasta tuvo una reunión con los responsables del área de discapacidad y la coordinadora de intérpretes. Pero eso iba a cambiar, tristemente, pronto.

"Siempre me dijeron que me quedara tranquila, porque la Facultad brinda intérpretes a las personas sordas. Mi familia y yo nos quedamos tranquilos con la carrera que elegí", aseguró la joven. Sin embargo, los problemas comenzaron ni bien empezó a estudiar: "En febrero, al querer concurrir al Taller que me correspondía, debía hacerlo sola, sin intérprete, ya que no había disponibilidad para esta etapa, me dijeron. Por ese motivo no hice el taller. Llegó marzo y comenzaron las cursadas y yo no tenía intérpretes".

Aunque escribió mails, fue a reuniones, reclamó y todavía reclama por ayuda, todo lo que consiguió hasta ahora fue conseguir fue que le asignen intérprete en una de las tres cursadas en las que se anotó. Aunque siguió yendo a las otras dos, apenas pudo entender qué es lo que se daba. "La verdad es que no sé si el profesor sabía que yo soy sorda; mucha información, casi toda, no la entendía y así fue que no sabía de los exámenes y trabajos prácticos hasta uno o dos días antes", ejemplificó y agregó: "Así pasó el tiempo y yo seguía sin intérprete, llegaron los parciales y yo no sabía ni de qué se trataban las materias. Nunca tuve la explicación de un profesor".

Finalmente Delfina terminó por abandonar las cursadas y recibió una excusa de la UNLP que todavía la indigna: "La única respuesta que me dieron en todo ese tiempo fue que se inscribieron más sordos de los que pensaban y que por eso tenían que repartir a los pocos intérpretes en todas las facultades", indicó.

La joven intentó incluso recurrir a un intérprete particular, pero la Universidad incluso le habría rechazado esa posibilidad. "Me dijeron que debía ser un intérprete de la Facultad", sostuvo al respecto y destacó: "Siento que la Facultad no cumplió con lo que dijo, abandoné por algo que no era mi responsabilidad. Me hubiera gustado que fuera mi decisión de seguir o no si no me gustaba la carrera, o no me sentía bien, pero siento que mi derecho a estudiar se vio perjudicado por una falla de la no soy responsable".

"Son muchas las personas sordas que están en esa situación, pero no la cuentan. Yo decidí contarlo porque tenía muchas ilusiones de poder estudiar, de intentar ser una profesional y no pude, al menos esta vez. Ojalá ningún otro sordo vuelva a pasar por los momentos tan tristes que yo pasé", cerró esperanzada. 

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