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¿Cuál es el verdadero Estudiantes?

Avanza en la Libertadores, quedó eliminado en la Copa Argentina y tuvo un mal inicio en la Liga Profesional. Las muchas caras de una misma moneda.

La primera respuesta indica que es un poco de todos y que ingresó en una meseta individual y colectiva de la que debe salir rápidamente por ser el equipo duro y competitivo que siempre fue en este ciclo de Ricardo Zielinski, que ya tiene 77 partidos.

El uruguayo Luis Garisto siempre decía, cuando notaba a alguien agrandado, "date una vuelta por el pasado". Y ahí está un poco la clave para analizar los por qué y pensar si el equipo ya alcanzó su techo o si todavía tiene algo más para dar.

Estudiantes cuando fue en busca del Ruso sabía lo que iba a buscar: un entrenador simple, de perfil bajo y un trabajador serio que siempre hizo rendir a sus equipos, los transformó en competitivos y les hizo sumar muchos puntos. En la frialdad de los números, desde que llegó Zielinski el equipo consiguió 36 triunfos, 23 empates y 18 derrotas y esos representan haber llegado dos veces a los cuartos de final de la Copa de la Liga, estar en una posición más que cómoda en la tabla de los promedios, haber clasificado a la Libertadores (está entre los ocho mejores de América), haber sido eliminado de la Copa Argentina y encontrarse ahora en zona de clasificación a torneos internacionales para el 2023.

Todo lo que consiguió fue por mérito propio, con un estilo de equipo duro, aguerrido e intenso, sin grandes lujos, con un gran poder de gol y también algo débil en defensa (es raro que termine con el arco en cero). Salvo esta meseta (y con la excepción de la Libertadores) Estudiantes siempre estuvo a la altura.

Hoy extraña a Del Prete y la seguridad que había encontrado con Muñoz. Volvió a perder por lesión a Boselli y espera recuperarlo pronto. En este mercado, salvo el Tuti, consiguió mantener la base del plantel, el mayor logro de la dirigencia; y los que llegaron vinieron para sumar, pero habrá que esperarlos porque aún no están para darle al equipo el salto de calidad que necesita. Rollheiser estuvo un semestre sin jugar, Piatti debe readaptarse al fútbol argentino después de 14 años de ausencia, el DT confía recuperar la mejor versión de Heredia (con él en Atlético Tucumán mostró un buen nivel), Mateo Pellegrino es una apuesta (que tal vez debió ser Spetale) y Lollo hoy no es ni por asomo Muñoz. Las grandes figuras no quieren volver y los buenos buenos de acá son imposibles, porque todos se quieren ir afuera o a jugar a un grande como pasó con Aliendro.

El gran defecto es el poco terreno que ganaron los juveniles y ahí aparecen otras varias preguntas sin respuestas: ¿Lollo es más que Colombo? ¿Morel es más que Gómez, David Ayala o Kociubinski? ¿Pellegrino es más que Spetale? ¿Toledo y Marinelli son más que algunos chicos que pudieron haber sumado minutos? ¿Por qué Nuñez o Nicolás Palavecino (se va a préstamo a Uruguay) no suman más minutos en primera?

Después están los problemas individuales y colectivos. En lo individual hay varios futbolistas por debajo de su nivel: Noguera, Lollo, Rodríguez (empezó a mejorar), Zuqui (alterna partidos), Más (muy bien en ataque pero flojo en defensa) y Díaz. Las partes recienten el todo. Es algo lógico y que es imposible no reconocerlo.

En cuanto a lo colectivo hay que mencionar que a Estudiantes los rivales ya le encontraron la mano, lo presionan en el doble cinco, buscan alargar al equipo y jugarle a los espacios. Así lo lastiman. En lo pelota parada (otro de los puntos altos que tuvo el ciclo) ya los marcan de otra manera y le cuesta lastimar. Para todo deberá encontrar variantes para volver a ser el que fue.

Hablar de ciclo terminado asoma como un verdadero disparate, es no reconocer dónde se estaba parado y hasta dónde se llegó. Zielinski siempre sostuvo que el ADN del equipo era jugar siempre al máximo y pelear todas las competencias. En alguna ya no podrá, en la Liga Profesional está a tiempo (solo transcurrieron siete fechas) de recuperar terreno y en la Libertadores está por verse cuál será su futuro (lo que consiguió es mucho y lo que pueda seguir avanzando será un premio extra). Falta mucho camino por recorrer para cumplir objetivos, que solo los conseguirá con mucho sacrifico, trabajo y recuperando la imagen de equipo intenso y aguerrido. Sin ese ADN el futuro estará lleno de nubarrones espesos.

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