Una familia de Berisso sufrió un violento robo, tras quedar a merced de ladrones que los amenazaron de muerte con armas de fuego, los ataron con precintos, los amordazaron con cinta y hasta llegaron a golpearlos para que revelaran dónde estaban guardados sus ahorros. Según fuentes policiales, el golpe fue dado por un grupo de albañiles que llegó al lugar bien temprano para realizar una serie de reparaciones edilicias.
El hecho ocurrió en una vivienda ubicada en calle 123 entre 67 y 68 de la localidad de Berisso; la familia jamás se imaginó que iba a tener que atravesar semejante situación y que los responsables iban a terminar siendo los trabajadores que, justamente, habían contratado para llevar adelante una serie de obras orientadas a mejorar la seguridad de la vivienda. Finalmente, los delincuentes fueron detenidos por la policía.
Según consta en la investigación, no emplearon ningún tipo de accionar violento para ingresar a la propiedad. De hecho fueron recibidos de forma amable por los propietarios del inmueble que hasta llegaron a ofrecerles “algo calentito” para combatir las bajas temperaturas que imperaban en el turno matutino. Al maestro mayor de obras lo conocían desde hacía 5 años. Le habían encargado varios trabajos y en ese marco decidieron volver a apostar en su capacidad laboral para emprender esta nueva obra.
El hombre se presentó en horas de la mañana en la puerta de la casa y, tras tocar el timbre, la dueña de casa lo atendió. Inmediatamente después de que la saludó le explicó que los dos individuos que lo flanqueaban iban a trabajar con él como ayudantes. Según el dueño de casa, “en cuestión de minutos hicieron dos mezclas y hasta llegaron a pegar unos bloques. Nada hacía presumir semejante transformación. Se los veía muy concentrados en su trabajo y casi ni hablaban”, expresó la víctima.
Pero cerca de las 10, cuando la familia se encontraba en un momento de reposo después del desayuno, los delincuentes avanzaron con la siguiente fase del plan: armados cada uno con una pistola, los ayudantes entraron al garaje y tomaron por sorpresa a la dueña. Luego arrinconaron a su marido en el living y lo redujeron a culatazos. En menos de un minuto, la casa quedó bajo el total dominio de los delincuentes. La mujer fue conducida junto a sus hijos a un garaje en donde uno de los ladrones la ató de pies y manos con precintos y la amordazó con cinta adhesiva. Posteriormente retornó a la casa y junto a su secuaz iniciaron un feroz interrogatorio al dueño, en uno de los dormitorios.
Con golpes y amenazas, ambos sujetos lograron sacarle información clave para dar con cien mil pesos y otros elementos de valor. Estaban obstinados con que el hombre guardaba una gran cifra en su casa y, según le repitieron en varias oportunidades, se iban a quedar el tiempo que fuera suficiente hasta que "largara" dónde tenía “los tres millones”.

Pero todo se vio interrumpido bruscamente. Mientras el propietario era sometido a una golpiza, la mujer pudo liberarse de las ataduras y salió a la calle para pedir ayuda. Al ver esta situación desde una habitación del primer piso, los delincuentes entendieron que ya no había tiempo, y si bien lograron avanzar varias cuadras hacia el corazón de Berisso, el rápido accionar de la policía permitió dar con los sujetos ese mismo día.
Los investigadores analizan por estas horas el grado de responsabilidad del maestro mayor de obras en el golpe. El hombre sostuvo ante la policía que fue “una víctima más” del hecho, que se lo llevaron “amenazado” tras el robo y que incluso le robaron el teléfono. Pero para las autoridades, una serie de contradicciones y la información con la que contaban los principales sospechosos lo vinculan de forma directa al robo. En ese marco, el hombre también permanecerá detenido.