La agencia sanitaria de las Naciones Unidas, junto con el Grupo Asesor Estratégico de Expertos (SAGE) en Inmunización y su Grupo de Trabajo de Vacunas COVID-19, revisó la última evidencia científica sobre las tasas de seroprevalencia contra el SARS-CoV-2 a nivel mundial y destacó los beneficios potenciales de la inmunidad híbrida. Además, según un último informe publicado este jueves, la infección por Ómicron brinda una “protección limitada” frente a la reinfección por las subvariantes BA.1 o BA.2.
Así, se determinó que las personas que se vacunaron contra el COVID-19 y cursaron la enfermedad, ya sea antes o después de la aplicación de la dosis, son las más protegidas contra la infección por SARS-CoV-2. En principio hay distintos tipos de protección frente al coronavirus, y la híbrida sería la que más seguridad provee:
En cada caso la protección puede medirse frente a criterios de valoración específicos: la infección (incluida la carga viral), la enfermedad (independientemente de la gravedad) o los resultados graves (hospitalización, enfermedad grave o muerte). Y para cada criterio de valoración, la protección inmunitaria puede diferir según la vacuna, el tiempo transcurrido desde la vacunación o la infección, las variantes del Covid y los factores específicos de cada persona, como la edad y las comorbilidades.
La exposición al SARS-CoV-2 a través de la infección o la vacunación desencadena la producción de anticuerpos, y si el nivel de anticuerpos en la sangre excede un umbral preestablecido se dice que el individuo es ‘seropositivo’. Así, el porcentaje de individuos seropositivos en una población en un momento determinado se denomina seroprevalencia de SARS-CoV-2 en esa población.
En esa línea la vacunación (que reduce el riesgo de morbilidad grave y reduce la carga de los sistemas de salud, al proteger contra la hospitalización y la muerte contra el COVID-19( y la infección otorgan una protección mejorada en comparación con ambas medidas tomadas en soledad. La conclusión se basa en las infecciones con el virus original o las variantes anteriores a Ómicron, por eso los expertos subrayaron que ”la duración de la protección de la inmunidad híbrida aún no se ha caracterizado completamente” y tampoco “está claro si la inmunidad híbrida seguirá proporcionando una fuerte protección contra las nuevas variantes”.
Por eso lograr una alta cobertura de la serie de vacunas primarias en las personas de grupos de mayor y alto riesgo sigue siendo la principal prioridad, más allá de su historial de infección. La agencia sanitaria de las Naciones Unidas advirtió que “los países deben enfatizar la necesidad urgente de cumplir con este objetivo principal al exigir la vacunación de todos los trabajadores de la salud, las personas inmunocomprometidas y las personas mayores”. Asimismo, destacaron que las dosis de refuerzo están vinculadas a una mayor protección contra la variante Ómicron y remarcaron que “los grupos prioritarios también deberían recibirlas”.
En su documento, la OMS señaló que el Covid sigue siendo una grave amenaza para la seguridad sanitaria mundial y la salud pública. “La aparición del coronavirus plantea desafíos para la recuperación global de la pandemia debido a la evasión inmunológica, la mayor transmisibilidad o mayor gravedad. La evolución de la pandemia sigue siendo impredecible”, señalaron.
Y aseguraron que "una mejor comprensión de la inmunidad híbrida contribuirá a las decisiones basadas en la evidencia sobre la necesidad de dosis adicionales de la vacuna COVID-19 para las poblaciones. Cuando haya más evidencia disponible, se actualizarán los consejos sobre si se debe considerar la inmunidad híbrida y cómo se debe considerar en las políticas nacionales de vacunación".