sábado 13 de diciembre de 2025

Aseguran que todos los casos detectados de viruela del mono tienen un origen común

Así lo revelaron los últimos estudios genómicos en los 400 casos detectados en todo el mundo. Sin embargo sorprende su nivel de mutación.

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Una de las primeras conclusiones que surgen de los estudios genómicos en los más de 400 casos entre confirmados y sospechosos de viruela del mono, es que los brotes en múltiples países provienen de un único origen. “Es información recabada de los aislamientos en la última semana –cuenta Humberto Debat, virólogo del INTA e integrante del grupo PAIS de monitoreo genómico–. A esta altura, ya están disponibles genomas de Portugal, Bélgica, Francia, Países Bajos, EEUU y Alemania. También acaban de presentar algunos Italia y España”.

De acuerdo a esas investigaciones, los genomas obtenidos hasta ahora se corresponden se vinculan con el que causó un brote en Nigeria en 2017 y 2018. En aquel momento, ese brote se propagó más allá de las fronteras de Nigeria ocho veces, y las personas infectadas viajaron a los Estados Unidos, el Reino Unido, Israel y Singapur. Desde entonces, se detectaron 558 casos sospechoso (241 confirmados).

 

“El brote actual está relacionado con aquel –comenta Debat–. Un dato esencial es que todos indican que esto corresponde a un origen común. Es decir, que los brotes que estamos viendo no surgen de múltiples eventos independientes, de ‘derrames’ en paralelo en distintos países. No, esto es a partir de un evento común, porque todos estos virus están completamente relacionados. De hecho, la mayoría de ellos prácticamente no tienen diferencias entre sí. Y son muy similares a los de 2018. Sin embargo, hay algo que sorprende: presentan alrededor de 50 mutaciones. Son demasiados cambios para el tiempo transcurrido, más de lo que hubiéramos esperado para este virus, dada la tasa evolutiva descripta”.

Ahora se está tratando de dilucidar cuál sería la causa de este número de modificaciones. ¿Cómo explicar esa cantidad? “Se habla de una versión del virus ‘hipermutable’ –explica el científico–, que en un ciclo de replicación haya actuado una enzima que causó muchos cambios, no sabemos ni porqué ni con qué beneficio, ni para qué… pero que de alguna forma esa sea la versión que se expandió por el mundo. Lo extraño es que entremedio no se vieron otras. Una de las razones podría ser que este fenómeno se haya generado de una vez. Otra de las posibilidades, pero menos plausible, es que la falta de vigilancia haya hecho que no veamos que el virus estaba mutando”.

El primer episodio de viruela símica fuera de África fue en 2003, en un brote en Estados Unidos que afectó a 47 personas. En esta oportunidad, hasta ayer, viernes a la noche, la cuenta ascendía a 488 pacientes (entre confirmados y sospechosos) en ese país, Portugal, España, Estados Unidos, Canadá, Suecia, Italia, Francia, Bélgica, Suiza, Grecia, Israel, Países Bajos, Dinamarca, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Alemania, República Checa, Eslovenia, Sudán, Bolivia y Argentina.

Mientras se vigila con lupa la evolución de los brotes, la OMS y algunos países ya están revisando sus existencias de vacunas. Hay dos que pueden ayudar a prevenir o mitigar la enfermedad. Una es la tradicional “antivariólica”, que permitió erradicar la viruela humana, y que dejó de aplicarse en el país en 1978 y en el mundo en 1980.

Según la coordinadora de la subcomisión de Vacunología de la Asociación Argentina de Microbiología e investigadora del Conicet, la platense Daniela Hozbor, las personas que recibieron vacunas contra la viruela antes de esa fecha pueden tener ciertos niveles de inmunidad. Además, la farmacéutica danesa Bavarian Nordic produce una vacuna llamada Imvamune o Imvanex. Datos de su uso en África sugieren que tiene por lo menos un 85% de efectividad. Además, la ACAM2000, fabricada por Emergent Product Development, también ofrece cierta protección.

Dado que tiene un largo período de evolución (hasta 21 días), se piensa que la vacunación posexposición puede prevenir la aparición de la enfermedad y reducir la carga viral, los síntomas y probablemente también la transmisibilidad. Los Centros de Control Epidemiológico de los Estados Unidos recomiendan que la vacuna se administre dentro de los cuatro días a partir de la fecha de exposición. Si se administra entre 4 y 14 días después, la vacunación puede actuar o no.

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