"Hay un fuerte olor a podrido en La Loma", escribió una vecina del barrio ubicado en el noroeste del casco urbano platense y abrió así una variedad de mensajes enviados al WhatsApp de 0221.com.ar durante la mañana de este lunes alertando por el nauseabundo olor que se pudo percibir durante las primeras horas de la jornada. Aunque los frentistas ensayaron varias explicaciones posibles, lo cierto es que todo apunta a un conocido fenómeno climático en la ciudad: la inversión térmica.
Aunque muchos de los vecinos a los que el feo aroma que tomó por sorpresa intentaron culpar al CEAMSE y hasta las cloacas de la ciudad, lo cierto es que los motivos detrás del aroma que los puso en alerta tiene una explicación científica muy diferente.
Tal y como ocurrió en otras ocasiones el mal olor que pudo percibirse en el arranque del viernes se dio a raíz de un fenómeno climático conocido como inversión térmica. "Se produce cuando el aire caliente de la zona urbana no puede fluir por presencia de nubes bajas que dejan las emanaciones atrapadas cerca de la superficie", explicaron en diálogo con 0221.com.ar los expertos de la Comuna tiempo atrás.
Las nubes atrapan los gases que usualmente se disipan en la atmósfera, pero en este caso ese proceso se vio reducido, generando los fuertes olores que en general son vinculados a material orgánico en descomposición o a azufre y que suelen poner en alerta los frentistas.
Lo cierto es que solo es cuestión de tiempo para que el mal olor desaparezca y es que, según explican los especialistas, una vez que las nubes se disipan los gases que pueden continuar ascendiendo hacia las zonas más altas de la atmósfera evitando los inconvenientes que causan atrapados en las partes más cercanas a la corteza terrerstre.