Recientemente surgió el término "coronafobia" como una suerte de novedad en términos de salud mental: se trata de una reacción de miedo o ansiedad que se genera a raíz del contagio y las consecuencias, físicas y sociales, que suele traer aparejado. Aun así, los especialistas advierten que no es algo nuevo sino que se eligió un nombre para catalogar un cuadro ya existente.
Especialistas en psicología y psiquiatría advirtieron ya que la pandemia como hecho incierto a nivel histórico trajo aparejadas situaciones de ansiedad social y medio, algo esperable dado el contexto. Sin embargo, el problema surge cuando ese cuadro impide a la persona desarrollarse normalmente en la vida.
"No hay una adopción, en el campo de la psiquiatría o la psicología clínica, de la coronafobia como una patología mental nueva", aseguró a TN Martín Wainstein, Doctor en Psicología y licenciado en Sociología. Las fobias, según el especialista, son respuestas de miedo desmedido a personas, situaciones o cosas, y cuando están muy focalizadas se denominan de forma específica. El psiquiatra Enrique De Rosa Alabaster, por su parte, señaló que "cuando apareció el coronavirus generó mucha incertidumbre y la respuesta natural y normal es la ansiedad, que no es una patología y que, incluso, la necesitamos. Hay dos estructuras de ansiedad respecto a una enfermedad: la hipocondría y los cuadros obsesivos compulsivos relativos a ese tema".
"Por definición, la fobia se genera por un miedo irracional frente a algo que no debería generarlo. Pero el coronavirus generó mucho miedo, sobre todo por la repetición continua de ‘se van a morir’ y poco importa que sea comprobable", señala el experto; por lo tanto "no se podría considerar a la ‘coronafobia’ como una fobia por definición". "Es esperable que una persona tenga malestar psicológico ante esta situación única. El diagnóstico de depresión se da en algunas personas, pero las demás respuestas entran dentro del ámbito de lo normal", señaló De Rosa Alabaster. Wainstein por su parte advirtió que hay dos pandemias: el COVID-19 y la generada por esta enfermedad en la salud mental, la cual “se va a notar durante muchos años”.
"No hay patologías mentales que aparezcan con la pandemia, sino que son comportamientos desadaptativos ante cualquier situación y son cuadros suficientemente descritos y categorizados", explicó el psicólogo. Y agregó que hubo personas a las que la pandemia les acentuó patologías previas. Por ejemplo la cuarentena estricta "disparó problemáticas que no exceden las comunes, conocidas y tradicionales en la psicología y que se relacionan con la ansiedad, pero no todas las personas fueron afectadas, dependió de cada uno".
"El ojo atento tiene que estar en detectar aquello relacionado con el manejo de la ansiedad y sobre todo de la depresión. Las pérdidas económicas, de seres queridos, o años perdidos en las personas mayores, de negocios que quebraron son factores generadores de depresión", aclaró señaló Wainstein. Por su parte, el psiquiatra advirtió sobre otros aspectos como las adicciones y los comportamientos autoagresivos, e incluso alertó sobre las patologías desatendidas en pandemia y el desafío que deberá afrontar la ciencia y la sociedad ante estas consecuencias. "Habrá un costo indirecto de todas estas cuestiones", aseguró De Rosa Alabaster.
Por eso, indicó, "debemos estar alertas a los cambios de comportamiento, de ideación (ideas en mente) como ‘no voy a tener salida’. Tenemos que asumir que vamos a tener síntomas y estar alerta a ellos antes de pensar en patologías". Asimismo, los especialistas destacaron que mientras algunas consecuencias de la pandemia son nocivas para las personas, otras pueden ser consideradas positivas, como la decisión de "replantearse la vida" que se despertó el virus en cientos de personas y la necesidad de realizar cambios que alivien el malestar que consideraban cotidiano.
"Muchas personas reflexionaron sobre el sentido de la vida ante una representación tan fuerte de la muerte, que no es común. Se generó una especie de tsunami de cuestionamientos parecidos a los observados en los fenómenos de las postguerras", indicó Wainstein. Y afirmó que "hubo planteos sobre cambios de pareja, de trabajos, habitacional, sobre el cuidado del cuerpo y cuestionamientos de muchas mujeres sobre cuestiones de género y condiciones de sumisión en la pareja o en las relaciones familiares. Es una postura existencial que a veces favorece salir de rutinas de malestar que se establecen como normales".