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La curva del COVID-19 en Argentina: bajó 82% el número de infectados tras el último pico

Según los expertos, las curvas son similares a nivel mundial, con un explosivo crecimiento de contagios y, a las pocas semanas, una abrupta caída.

Luego de que el último jueves se informaran 25.110 nuevos contagios de COVID en Argentina, las estadísticas muestran un descenso del 82% en los casos en relación al récord de positivos diarios que el país marcó el pasado 14 de enero, cuando se confirmaron 139.853 nuevas infecciones.

En este sentido, el retroceso de la variante Ómicron es notorio, más allá de cómo se computan los casos positivos en Argentina o cualquier otro país. Generalmente, las curvas son similares a nivel mundial, con un explosivo crecimiento de contagios y, a las pocas semanas, una abrupta caída.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, recopilados por el contador y analista de datos Martín Barrionuevo, el descenso en la cantidad de casos respecto al pico registrado en enero fue del 82% con los datos de este jueves. También se encuentran en baja los pacientes en unidades de terapia intensiva (hoy hay 2.321 personas internadas en una UTI) y los fallecidos fueron 264.

"La expectativa es que el descenso de positivos se produzca rápidamente y los números están yendo en esa dirección, tanto el número absoluto de casos como el porcentaje de positividad. Esta ola representó un cambio de paradigma de la pandemia con la variante Ómicron a la cabeza, presentándose con un aumento explosivo en el número de casos pero con formas clínicas mayormente leves a moderadas", indicó a Infobae la infectóloga Leda Guzzi, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

En la misma línea, Guzzi señaló que "nada asegura que la evolución de la pandemia siga esta misma ruta sin la emergencia de nuevas variantes más virulentas". "Sin embargo, la situación actual nos permite avizorar un futuro inmediato más tranquilo, con pleno desarrollo de actividades aunque sin descuidar los protocolos y cuidados", agregó la experta.

Por su parte, otro infectólogo de la SADI, Ricardo Teijeiro, aseguró: "La baja de los diagnósticos refleja que efectivamente los contagios bajaron. Más allá de los cambios en los testeos, existen otras variables que ratifican esta tendencia. Por un lado, cayó la positividad a menos del 50% cuando antes era mucho más alta. Es decir, sobre la cantidad total de personas testeadas hay menos que están infectadas".

"Es evidente que este descenso de casos por Ómicron es tan brusco como fue la subida. Si los testeos de Provincia generan alguna desconfianza se pueden mirar los números de la Ciudad de Buenos Aires, que continuó con el mismo criterio de testeos. Allí también bajaron los casos de manera pronunciada. La disminución es real", insistió Teijeiro.

En relación a cuándo se podría experimentar un mayor descenso de contagios, Guzzi indicó que es difícil establecer tiempos precisos porque sería hacer futurología; no obstante estimó que "podremos tener un comienzo del ciclo escolar más tranquilo y ahí habrá que ver cómo se comporta la curva epidémica luego del inicio de clases".

Por ello, aclaró que el comienzo de las clases "es un desafío, no tanto por lo que sucede dentro del fuero escolar ya que en mayor o menor medida se cumplen los protocolos (utilización del barbijo distanciamiento, ventilación), sino por las actividades sociales que se llevan a cabo alrededor de la escolaridad y en general con un menor cumplimiento de los protocolos, pueden facilitar la transmisión".

En este contexto, Guzzi enfatizó que "hay que destacar la importancia de que niños y adolescentes se vacunen antes del inicio del ciclo escolar para poder asegurar una mayor continuidad pedagógica presencial".

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