Dina Boluarte juró este miércoles como primera presidenta mujer en la historia de Perú, en una sesión convocada de urgencia por el Congreso, que horas antes había aprobado la destitución del mandatario Pedro Castillo.
Dina Boluarte juró este miércoles como primera presidenta mujer en la historia de Perú, en una sesión convocada de urgencia por el Congreso, que horas antes había aprobado la destitución del mandatario Pedro Castillo.
Durante la mañana, Castillo había disuelto el Congreso y dijo que gobernaría por decreto, lo que fue considerado como un "auto golpe de Estado" por dirigentes de varias extracciones políticas, quienes se reunieron de inmediato en sesión especial en el Parlamento y aprobaron la vacancia del mandatario.
La maquinaria que terminó con la destitución de Castillo y la asunción de su vice se activó después del anunció de disolución del Congreso, lo que provocó la renuncia de los ministros de su gabinete y la denuncia de auto golpe de Estado. De inmediato, el presidente del cuerpo, José Williams, convocó a una sesión en la que se le tomará juramento a la vicepresidenta, Dina Boluarte.
Pedro Castillo se convirtió en el cuarto presidente de Perú que cesa el cargo de manera anticipada en menos de cinco años, lapso en el cual el Congreso también destituyó a Martín Vizcarra y renunciaron Pedro Pablo Kuczynski y Manuel Merino.
Dina Boluarte, quien fue proclamada como presidenta del Perú por el Congreso tras la destitución de Pedro Castillo y por lo tanto será la primera mujer en ocupar el cargo, es una abogada de 60 años con ideas de izquierda pero sin militancia en partidos, cuyo nombre hasta hace pocos meses era absolutamente desconocido por la mayoría de sus compatriotas.
Aún hoy se sabe poco de la vida privada de Boluarte, quien nació en el empobrecido departamento andino de Apurímac, en el sur del país, y proviene de clases populares, como Castillo. Fue elegida vicepresidenta en julio de 2021, a nombre del partido marxista leninista Perú Libre (PL), y como tal estuvo siempre en medio de las especulaciones por los diversos intentos del Congreso para destituir a Castillo.
Después de que el saliente mandatario pretendiera cerrar el Congreso, Boluarte marcó distancias con su otrora aliado: "Es un golpe de Estado que agrava la crisis política e institucional", dijo.