El año quedó atrás y la temporada realizada por Estudiantes tiene varios puntos positivos, aunque también dejó varios interrogantes que en la actualidad busca resolver Abel Balbo y su cuerpo técnico. Las metas impuestas desde principio del camino, muchas de ellas no fueron alcanzadas. Sin embargo, en cuanto a los resultados deportivos la mayoría en el mundo Pincharrata hace un balance positivo.
Donde parece quedar en deuda el León, es la ilusión generada durante las competencias disputadas, sobre todo en la Copa Libertadores. La eliminación en cuartos de final ante Atlético Paranaense -y la forma en la que se dio- hizo que el proyecto del Ruso Zielinski tambaleara, y los que era elogios hasta ese momento, pasaron a convertirse en agravios y críticas feroces al momento de analizar la manera de jugar del equipo.
Algo que generó una gran expectativa y la cumplió, fue el regreso de Mauro Boselli al club. Fue el goleador del equipo, pieza fundamental en la Libertadores y cada vez que no pudo estar, el equipo sintió su ausencia y en un nuevo ciclo con la camiseta albirroja, demostró que a sus 37 años se encuentra vigente y en gran nivel.
El focalizarse en la Copa, hizo que Estudiantes quedara relegado en el campeonato local. Esto trajo como consecuencia que comenzara a peligrar la clasificación a la Copa Libertadores 2023. Frente a esta situación y con el objetivo de dar un salto de calidad al plantel, el Pincha concretó el regreso de un hijo pródigo de la casa: José Sosa.
A sus 37 años, el Principito provocó que el hincha renovara la ilusión y con el motor de la nostalgia de lo hecho por el mediocampista en sus otros dos pasos anteriores por la institución. Sin embargo, el tiempo que le llevó la puesta a punto y sumado a una serie de lesiones, hicieron que Sosa dispute solo un puñado de minutos y se ponga como meta una vuelta al 100%, pero en 2023. El que también regresó al club fue Pablo Piatti, quien sí jugó una buena cantidad de partidos y comenzó a encontrar regularidad en el último tramo del año.

Con la clasificación a la Libertadores en riesgo, la eliminación frente Belgrano por Copa Argentina y las críticas de un sector de los hinchas a la manera de juego del equipo, Ricardo Zielinski le puso fecha de vencimiento a su ciclo, antes de terminar. Sabiendo que era el final, el equipo del Ruso no pudo alcanzar el pase al máximo torneo continental y se quedó con el boleto a la Sudamericana, algo para nada despreciable pero que sin dudas no era lo que se habían planteado al comienzo de temporada.
De esta manera, al dejar atrás el 2022, la dirigencia del Pincha aceleró y puso a Abel Balbo como entrenador para lo que viene. El DT que tuvo su primera experiencia en Central Córdoba de Santiago del Estero, arribó a City Bell con el objetivo de afrontar los compromisos del 2023 y también volver a dar un orden desde el juego, encontrar una nueva fisonomía que durante el último tiempo Estudiantes pareció perderla.