El 2022 Gimnasia lo vivió de manera vertiginosa, cambiante y muchas veces viviendo universos paralelos, en los que se lo podía ver en los primeros planos deportivos, y al mismo tiempo con múltiples conflictos en lo dirigencial y con los jugadores.
El 2022 Gimnasia lo vivió de manera vertiginosa, cambiante y muchas veces viviendo universos paralelos, en los que se lo podía ver en los primeros planos deportivos, y al mismo tiempo con múltiples conflictos en lo dirigencial y con los jugadores.
Quien supo tomar las riendas de este barco, enderezarlo y hacer que llegue a buen puerto, fue sin dudas Pipo Gorosito. El técnico trajo orden en lo deportivo, recuperó a varios jugadores, hizo debutar a juveniles del club y a su vez les dio la confianza para que tomaran un rol protagónico en el equipo, exprimiendo al máximo sus recursos y hasta adaptándose a no recibir ningún refuerzo en el mercado de pases.
Sin embargo el mismo personaje es protagonista central de la crisis con la que el Lobo cierra el año. Por estas horas, el DT intenta llegar a un acuerdo con la nueva dirigencia para desvincularse de la institución debido a que las arcas del Gimnasia no están en condiciones de afronta el elevado contrato que Pipo firmó con el ex presidente Gabriel Pellegrino antes de que este dejara el cargo.
Pero en lo que al año futbolístico refiere, Pipo logró salvar y alejar de la zona del descenso a Gimnasia, y casi por consecuencia, lo convirtió en uno de los principales animadores del torneo y la temporada. Peleó por quedarse con el campeonato local hasta la etapa final, clasificó a la Copa Sudamericana tras cinco años y culminó sexto en la tabla anual de la Liga Profesional. A todos estos logros obtenidos dentro de la cancha, se les da una mayor importancia si se tiene en cuenta el contexto en el que se dieron y los obstáculos que se le presentaban al entrenador, el plantel y la dirigencia del club.
Las deudas con empleados y jugadores, inhibiciones y la imposibilidad de poder incorporar nuevos futbolistas, eran -y son- temas de agenda diaria para Gimnasia. En el momento que mejor se encontraba en lo deportivo, explotó el conflicto entre el presidente de aquel entonces -Pellegrino- y los referentes -con Brahian Alemán a la cabeza-. El Lobo ganaba y peleaba el torneo, pero había un fuerte reclamo salarial y cruces entre el capitán y el máximo dirigente de la institución.
En medio de todo esto, el hincha. No solamente tuvo que soportar la angustia de pelear por el descenso en la primera parte del año y el entusiasmo e ilusión de luchar por conseguir un campeonato, sino que también hasta llegó a ser víctima de la represión policial en el encuentro definitorio ante Boca en el Bosque, que se cobró la vida de Lolo Regueiro.
Con ese sube y baja constante de emociones que variaba con lo que ocurría en el terreno de juego y lo que pasaba fuera del alambrado, llegó el momento de las elecciones y se produjo un cambio de autoridades para muchos necesario e imprescindible. Salió Gabriel Pellegrino y entró a comandar el club Mariano Cowen y compañía. Más allá del cambio, por el momento no pueden lograr un acuerdo con el plantel por la deuda y mantienen la medida de fuerza de no entrenar, algo que ya dijeron que lo volverán a hacer en 2023. Mismo camino llevan la mayoría de las negociaciones por renovaciones de contrato y llegada de refuerzos, algo que pinta un panorama complicado para el arranque de la nueva temporada.
De esta manera el Lobo deja atrás un 2022, en donde a pesar de tener múltiples conflictos en distintas áreas, mostró una imagen muy buena en lo deportivo, fue una de las revelaciones de la última temporada y volvió a meterse en el plano internacional, un premio al esfuerzo y la regularidad que encontró en una etapa del año.
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