Durante la madrugada de este martes aterrizó en Ezeiza el avión que trajo a los campeones del mundo, previo a la caravana del micro sin techo que paseó a los jugadores desde el aeropuerto hasta el predio de la AFA. Al frente iba Lionel Messi, con el trofeo en la mano, que tiene la particularidad de no ser el mismo que mostró en Qatar.
La copa que está en Argentina es una réplica de la Copa del Mundo porque la original solo se usó en la ceremonia de entrega de premios en el estadio Lusail, luego de ganarle a Francia por penales. Ese trofeo volverá a la sede de la FIFA en Zúrich. Pero antes viajará al pueblo de Paderno Dugnano en Milán, Italia, lugar en el que la compañía GDE Bertoni lo pondrá en condiciones para luego enviarla a Suiza.
Esa empresa es la que fabricó la réplica enchapada en oro, oficialmente llamada "Trofeo del Ganador de la Copa Mundial", que este martes se paseará por las autopistas y avenidas de Buenos Aires.
Solo existieron a lo largo de la historia dos copas mundiales: la original, llamada "Copa Jules Rimet", por el francés Jules Rimet, el más longevo titular de la FIFA que presidió la entidad desde 1921 hasta 1954, diseñada por el también francés escultor Abel Lafleur; y la actual, producto de un concurso organizado en 1974 que ganó el escultor italiano Silvio Gazzaniga.

El trofeo tiene 36,5 centímetros de altura, pesa 6,17 kilos y está hecho con 5 kilos de oro de 18 kilates. La base es de 13 centímetros de diámetro y tiene dos capas de malaquita, una piedra semipreciosa con alto contenido de cobre. En la parte inferior de la base metálica se imprimen los nombres de los países que la ganaron desde 1974, con sus correspondientes años.