Aunque los mundiales de fútbol se disputan hace 92 años, solo hubo dos copas del mundo en toda la historia y ambas tienen algunas curiosidades para destacar. Tras la obtención del título de la Selección argentina en Qatar, vale la pena recordar de qué está hecha, cuánto pesa y quién diseñó al trofeo más querido.
La copa original se llamaba Copa Jules Rimet por el francés Jules Rimet, el más longevo titular de la FIFA que presidió la entidad desde 1921 hasta 1954, y fue diseñada por el también francés escultor Abel Lafleur. La misma fue robada en Brasil y solo se conserva la base.
En tanto, la actual fue producto de un concurso organizado en 1974 que ganó el escultor italiano Silvio Gazzaniga, y consiste en dos figuras humanas sosteniendo la tierra con sus manos. El trofeo tiene 36,5 centímetros de altura, pesa 6,17 kilos, está hecha con 5 kilos de oro de 18 kilates y, en la base, de 13 centímetros de diámetro, dos capas de malaquita, una piedra semipreciosa con alto contenido de cobre que se presenta, como los paisajes de Catamarca, en "mil distintos tonos de verde" y, en ocasiones, de forma aplanada y ligeramente curva, como el traje o caparazón de la tortuga Manuelita, la de la bellísima canción de la eterna María Elena Walsh.
En la parte inferior de la base, metálica, se imprimen los nombres de los países que la ganaron desde 1974, con sus correspondientes años. El trofeo original queda en manos de la FIFA, que la guarda en su sede central, en Zurich. Lo que el equipo ganador se lleva a casa es una réplica de bronce enchapado en oro, oficialmente llamada "Trofeo del Ganador de la Copa Mundial".
Uno puede pensar que es una actitud amarreta de una entidad multimillonaria como la FIFA, pero lo cierto es que la experiencia con la anterior, la Copa Jules Rimet, no fue buena. Ese trofeo era ligeramente más bajo (35 centímetros de altura) y pesaba poco más de la mitad (3,8 kilos) que el actual, estaba hecho en plata de ley enchapada en oro y mostraba la figura de Nike, diosa griega de la victoria, sosteniendo una copa octogonal.

La base era de lapizlazuli, otra piedra semipreciosa, placas de oro con los nombres de los ganadores se iban agregando a los costados y la FIFA decidió que si un país la ganaba tres veces, se quedaría definitivamente con "la Copa". Fue Brasil, que luego de ganar los Mundiales de 1958 (Suecia) y 1962 (Chile) y de ver cómo el de 1966 lo ganaba el local, Inglaterra, ganó el de 1970 (México) floreándose en la final, como en todo el torneo, con un contundente 4 a 1 sobre Italia, de la mano de Pelé, Tostao, Jairzinho, Rivelinho, Gerson, Carlos Alberto y otros notables de la historia del fútbol mundial.
La Jules Rimet se mudó así a la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), en Rio de Janeiro: la Copa, que había sobrevivido la Segunda Guerra Mundial, fue robada en diciembre de 1983 y nunca más fue encontrada. Miguel Murilo, el detective a cargo del caso, dio con los dos brasileños que habían perpetrado materialmente el robo, José Luiz Vieira, alias "Bigote", y Francisco Rocha, alias "Barba".

Bigote y Barba delataron como autor intelectual al argentino Juan Hernández, por entonces el fundidor y vendedor de oro robado más famoso de Río. El detective interrogó a Hernández, que nunca reconoció el delito, pero igualmente fue condenado a prisión. El oro, probablemente, ya había sido fundido y vendido. “Le dije que para los brasileños era una bofetada que un argentino haya convertido la Copa en lingotes de oro y vi que en su rostro se dibujaba una sonrisa”, contó Murilo.
La CBF hizo una réplica que mantiene en su poder. Del original solo se conserva la base, en poder de la FIFA. La nación más ganadora de Mundiales de Fútbol sigue siendo Brasil, que lo hizo en 5 ocasiones (1958, 1962, 1970, 1994 y 2002) en tanto que Alemania (1954, 1974, 1990 y 2014) e Italia (1934, 1938, 1982 y 2006) ganaron 4 veces cada una.