Cerca de las 21 del último domingo dos agentes de policía que patrullaban la zona registraron una columna de humo que salía desde la planta baja de la Torre Administrativa N° 1, en 12 y 50; dieron aviso a los bomberos y los expertos lograron controlar las llamas antes que el edificio ardiera por completo, pero lo que descubrieron cuando el humo se disipó generó un fuerte desconcierto: el lugar había sido saqueado.
Aunque en un primer momento se pensó que el fuego había comenzado por una falla estructural del edificio, una vez apagadas las llamas comenzó a tomar más cuerpo la hipótesis de un incendio intencional. Los expertos no lograron relacionar la combustión de papel con una falla eléctrica o la proximidad a una fuente de calor y por ello quedó casi descartada la opción de un accidente.
Con el siniestro controlado, el encargado del piso y el policía que custodiaba el lugar declararon que en el lugar descubrieron una seria faltante de diversos artículos: tres notebooks, cuatro CPU, cuatro scanners de documentos continuos, dos impresoras Lexmark, una pava eléctrica, un horno eléctrico, un atornillador eléctrico, herramientas y hasta un ventilador desaparecieron del lugar.
Los investigadores sospechan, en este sentido, que un grupo de ladrones ingresó al edificio, se hizo con el abultado botín y prendió fuego el lugar para intentar cubrir sus huellas. Los pesquisas analizan ahora, sin embargo, las cámaras de seguridad de la zona para intentar obtener pistas que les permitan dar con ellos y recuperar así todos los artefactos y bienes robados.