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Berni, sobreventa, un muerto y un operativo escandaloso

El polémico ministro de Seguridad se lavó las manos por los incidentes en el Lobo y culpó al club. Pero todas las miradas recaen sobre él.

"Se vendieron más entradas de lo permitido. Hubo sobreventa y nadie quiere hacerse responsable”. Las palabras del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, parecen querer eludir sus propias responsabilidades. El funcionario carga con un hincha del Lobo muerto, una reacción policial vergonzosa, heridos de bala de goma y mucho miedo. Pero "nadie quiere hacerse responsable", según sus palabras. Ni si quiera él.

La noche de este jueves en el estadio de Gimnasia fue dolorosa. Todo comenzó con un importante grupo de hinchas locales que quisieron ingresar a un estadio colmado. Según la Policía de Berni fueron 5 mil las entradas de más que se vendieron. Pero el presidente tripero lo negó y hasta afirmó que se faltaron vender unos 1.500 tickets.

Es mentira que sobrevendimos entradas. Sobraron casi 1.500 entradas de la venta de generales. La responsabilidad es de la Seguridad”, sentenció Gabriel Pellegrino.

Lo cierto, más allá de que si se vendieron de más o hubo hinchas del Lobo que quisieron ingresar al estadio, es que ese incidente provocó una desmedida actuación de la Policía que responde a Sergio Berni, al querer cerrar los ingresos, reprimiendo con balas de gomas y gases lacrimógenos en una cancha donde la mayoría de los espectadores esta viendo el partido con tranquilidad.

Los uniformados reprimieron con balas de goma y gases lacrimógenos. Tal fue la magnitud que el humo terminó ingresando al campo de juego, por lo que el árbitro Hernán Mastrángelo debió suspender el partido ante Boca.

Primero fueron los hinchas y luego los integrantes de los bancos de suplentes quienes comenzaron a cubrirse los rostros y estas reacciones provocaron, por ejemplo, que el director técnico boquense, Hugo Ibarra fuera el primero en solicitarle al árbitro Mastrángelo que interrumpiera el encuentro porque el nivel de afectación que tenía en sus ojos le impedía la visión.



Esto llevó a que el entrenador de Gimnasia, Néstor Gorosito, hiciera lo propio, y estas acciones se fueron haciendo extensivas a los propios futbolistas.

Mastrángelo determinó entonces que los jugadores y sus cuerpos técnicos se fueran a los vestuarios, algo que hicieron inmediatamente, mientras, que simultáneamente la desesperación ganaba las tribunas.

Los hinchas en las tribunas, al estar las puertas de salida cerradas, encontraron en el campo de juego la única vía de escape posible y cientos de ellos saltaron al césped desde los alambrados perimetrales.

En ese momento se pudo observar al capitán boquense, Marcos Rojo, tratando de ayudar a muchos hinchas "triperos" a refugiarse en el propio túnel de acceso a los vestuarios.



Mientras tanto se seguían escuchando disparos desde afuera del estadio y la calma no llegaba, ni afuera ni adentro, hasta que las autoridades tuvieron la cordura de empezar a abrir las puertas para que los hinchas del interior pudieran salir de la cancha, ya que los del exterior finalmente habían sido dispersados.

Después de una hora de incertidumbre, desconcierto y violencia, las tribunas se vaciaron, un par de centenares de hinchas se quedaron atemorizados dentro del campo de juego, pero ya con más calma, y de a poco todo fue quedando vacío.

TRAGEDIA FINAL

Y si a la noche le falta un toque aun más trágico, fue la muerto de César Regueiro, un hincha de Gimnasia de 57 años que falleció de un paro cardíaco desatado en medio de los incidentes.

"Lolo", como se lo conocía, fue un muy querido exjugador de Villa San Carlos y de la Liga Amateur Platense. Era militante peronista, empleado municipal y vivía en la localidad de Tolosa.

La muerte se produjo en plena represión policial, cuando Regueiro sufrió una descompensación y fue llevado en ambulancia al Hospital San Martín, donde llego fallecido, producto de un paro cardíaco.

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