Un gran y emotivo partido, más desprolijo que bien jugado, se vivió anoche en el Polideportivo de Gimnasia, donde Pergamino se llevó un inesperado triunfo por 82-80 cuando parecía que el local lo cerraba con cierta tranquilidad. Pero cinco minutos en un partido de básquet pueden resultar una eternidad y fue en ese último lapso que el visitante revirtió el juego con un par de triples de Benjamín Levato –a la postre, la figura del partido, con 21 puntos- y una defensa cerrada, que anuló al siempre gravitante pivote Franco Barroso. El joven Santiago Mazza, de gran actuación, con 18 puntos, 5 asistencias y 5 rebotes, no pudo convertir el último tiro cuando se olía a suplementario, y así el Lobo cortó una racha de tres victorias seguidas como local en el comienzo de la Liga Argentina de Básquet.
Sin su líder Nico Gianella por un cuadro de gastroenteritis, al cual extrañó en el manejo de los tiempos y en su goleo, sobre todo en el final del match, y sin Juampi Lancieri -desgarrado, al que le quedan diez días de recuperación-, es decir, sin dos de sus cinco titulares en cancha, se las ingenió el equipo de Fabián Renda para dominar el inicio del primer cuarto, con buenas actuaciones de Yago Sánchez, Facu Vallejos y Santiago Mazza, pero no pasó demasiado tiempo para que los dirigidos por Julián Pagura emparejaran las acciones. A partir de allí, fueron varios partidos dentro de un partido, con dominios repartidos y emparejamientos dinámicos.
Con la rotación de los perimetrales y el notorio cansancio de Franco Barroso con varios minutos en el banco, Gimnasia bajó la intensidad en defensa y Pergamino corrió mejor la cancha, con un lapso de gran efectividad desde la línea de tres -a partir de Levato y González-, sacando una máxima de doce puntos. No permitió el local que la diferencia se tornara más amplia, y con el regreso de Barroso y apariciones esporádicas de Vallejos, Francisco González y chispazos de Alan Moreno se fue a los vestuarios a un solo punto de desventaja.
Empezó mejor el Lobo en el tercero con un triple de Sánchez y el juego interior de Barroso, aunque a veces abusó de asistirlo sin encontrarlo en buena posición -allí es donde también extrañó a sus bases, Gianella y Lancieri-. Por momento fue tanto a tanto, y luego Gimnasia sacó una buena ventaja, controló las acciones y cerró con un triplazo de Vallejos en diez puntos de diferencia.
Se notó el desgaste físico en el local en el último lapso, con un Renda que debió recurrir al pibe Nieves ante la carga de faltas de sus titulares. Fue errático el visitante en el comienzo del cuarto cuarto, lo que le permitió mantener la diferencia al Lobo pese a su floja performance. Dependió mucho de las corridas de Santi Mazza, que con sus fintas y penetraciones se lució a punto tal que tuvo instantes de fantasía, pero se fue quedando sin variantes -esta vez no brilló su promesa Lee Aaliya y Barroso estuvo bien marcado- y perdió el control cuando parecía que lo llevaba paso a paso, siempre a más de cinco puntos de distancia.
Crecieron Ibarra y Báez -otro de los destacados, con 17 puntos y 20 rebotes- en el visitante debajo del aro, y los triples de Levato lo pusieron en partido. No hay match, en el básquet, que pueda cerrarse sino en el último aliento, y Pergamino pasó de estar corriendo desde atrás a cambiar la ecuación del mismo a fuerza de batallar con mayor concentración y empuje en un notable sprint final. Así, en definitiva, había sido la tónica del encuentro, que terminó favoreciendo al visitante por su gran cierre.
A falta de cuatro minutos, un doble del sacrificado y rendidor Baéz lo empató y un triple del base Gómez lo puse al frente después de un largo período en el que Pergamino no tomaba el liderazgo. Fueron minutos de palo a palo, en un final electrizante que puso nervioso y titubeante, con malas decisiones, a un Gimnasia que no encontró definir el juego ante su gente. Se puso a tres puntos faltando veinte segundos, y en los suspiros de la línea de libres Ibarra metió uno de dos. Antes entró y salió un triple de Moreno y Santi Mazza no pudo meter la última pelota. Fue entonces que Pergamino le cortó una racha de tres victorias consecutivas en la cima de la tabla. El cuarto partido de local no pudo coronarlo en lo que hubiera sido un histórico arranque de Liga, aunque debe estar conforme Renda con lo dado por su equipo en las victorias ante Pico F.C., Deportivo Viedma y Racing de Chivilcoy y acariciando el triunfo ante Pergamino, sin nunca ser menos que su rival pese a las bajas de dos titulares.
Un partido hermoso para cualquier amante del básquetbol, definido en la última bola. No tal vez para el hincha del Lobo, que copó el Polideportivo y se fue con la amarga sensación de una derrota inesperada pese a que aplaudió de pie a un equipo que ahora sale por primera vez de casa y enfrenta una gira por Entre Ríos, la cual empieza el sábado ante La Unión de Colón. Torneo largo y parejo, difícil, de partido a partido, en un arranque que ilusiona a los triperos aunque con los pies en la tierra, a sabiendas que deberá luchar cada partido hasta el final porque, como quedó demostrado, nadie le regalará nada, y así ir superando bravos escollos para sacar la verdadera chapa de candidato.