Tras la explosión de casos de coronavirus a causa de la variante Ómicron, los expertos indicaron cuál es el impacto de la tercera ola en el país y por qué es más leve que las anteriores. A pesar de que Argentina sigue rompiendo récords de infectados, los especialistas explicaron que la vacunación hizo que este rebrote sea menos virulento que los previos, ya que la mayoría de los contagiados no requieren internación ni desarrollan cuadros graves.
“La vacuna nos encuentra mejor parados porque al inicio de la pandemia irrumpió un virus de una capacidad destructiva indetenible y totalmente desconocido. Ahora suben las atenciones sanitarias por los no vacunados: los que se mueren en la Argentina son los no vacunados o los mal vacunados, sin completar los esquemas”, sostuvo el infectólogo Hugo Pizzi, de la Universidad Nacional de Córdoba, y remarcó: “Las terapias intensivas tienen enfermos no vacunados, lo mismo pasa en Italia y en otros países de Europa. Los médicos de Francia están en una disyuntiva porque no quieren atender a los no vacunados. El cerco se está cerrando hacia los no vacunados que tienen falta de empatía, de criterio y de solidaridad”.
Vale recordar que en el peor momento de la pandemia, durante la segunda ola y a mitad del año pasado, se combinó la elevada cantidad de contagios con la cifra alta de muertes y de ocupación de camas en hospitales. Los sistemas sanitarios de las principales ciudades estuvieron saturados y al borde del colapso, con derivaciones entre provincias y readecuaciones de las instalaciones para generar nuevos espacios de cuidados críticos.
A fines de marzo de 2021 se inició la pendiente más pronunciada en el número de casos al pasar de una media diaria de 7.000 casos a los 24.000 de abril y los 32.000 de julio, con días de hasta 41.000 contagiados. El promedio semanal de muertos por día llegó a 620.
En cuanto al primer brote, que empezó con el inicio de la cuarentena en la Argentina en marzo de 2020, había 31 casos activos que fueron aumentando en forma progresiva y en junio la curva comenzó a subir, con 564 casos por día y un promedio diario semanal de 684. El ascenso más vertiginoso se produjo a partir de agosto, con entre 7.000 y 10.000 nuevos enfermos por jornada, hasta el pico máximo que llegaría dos meses después: Los 18.326 casos del 21 de octubre marcaron el techo cuando todavía no había vacunas disponibles, para luego entrar en un retroceso que se extendió hasta mediados de diciembre con un nuevo repunte.
En esa primera ola los fallecimientos comenzaron a subir en julio y desde mediados de septiembre tuvieron un salto abrupto cuando pasaron de una media diaria de 240 a 400, para luego ir bajando en forma escalonada hasta fin de año y mantener una evolución intermitente durante el primer trimestre de 2021.
De esta, manera, a pesar del fuerte aumento de casos desde diciembre en Argentina, la tasa de mortalidad se mantiene en baja y también las internaciones en las UTI con una ocupación del 37,8% en todo el país y del 38,8% en el área metropolitana: “La tremenda contagiosidad de ómicron hizo que se diseminara con una velocidad inusual. En la Argentina hay un escenario bastante menos nocivo que las olas anteriores porque estamos en presencia de mucha población vacunada; no sería lo mismo si no hubiera tanta gente vacunada por eso estamos viendo que la tasa de internación de terapia intensiva aumentó, pero no con un ritmo tan grande”, explicó Luis Camera, secretario de la Sociedad Argentina de Medicina.
“Esta ola es movilizada por ómicron y delta, en su gran mayoría, ambas con un comportamiento biológico diferente: delta es más agresiva de todas las que surgieron (más que gamma y lambda) y ómicron es la menos agresiva y lesiva porque es muy menor la posibilidad de generar neumonía. De alguna manera se trata de un virus más benigno”, agregó Camera, y concluyó: “En esta tercera ola la letalidad será mucho menor, habrá diez veces menos de pérdida de vidas. Es un análisis que ya se está haciendo por lo cual la vacuna es la gran diferencia”.