El coronavirus llegó para quedarse y día a día se van descubriendo nuevas cosas del actor principal de esta pandemia mundial. Recientemente, salió a la luz un estudio basado en analizar el COVID-19 prolongado, es decir aquellas personas que sufren una amplia gama de síntomas semanas o incluso meses después de que dejaron de ser infecciosos.
Los datos de la Office for National Statistics (ONS) del Reino Unido ahora han revelado que aproximadamente 1,3 millones de personas (el 2% de la población) de ese país han autoinformado "long COVID" al 6 de diciembre pasado. Estas estimaciones se basan en los participantes que respondieron a una encuesta, en lugar de en todos los miembros de la población que habían sido diagnosticados clínicamente con esta afección.
De acuerdo con el informe, la mayoría de los pacientes afectados por el COVID-19 prolongado tenían varios rasgos en común:
Al mismo tiempo, la ONS informó que el 64% de las personas que autoinformaron sufrir este mal dijeron que afectó sus actividades diarias y el 21% dijo que había confirmado o sospechado de COVID-19 menos de 12 semanas antes. Alrededor del 70% dijo que había confirmado o sospechado de COVID-19 hace al menos 12 semanas y el 40% dijo que lo tenía hace al menos un año.
Los expertos detallaron además una larga lista de síntomas vinculados con el COVID-19 prolongado para tener en cuenta:
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Fatiga
Pérdida del olfato y del gusto (parosmia)
Dificultad para respirar
Dificultad para concentrarse (niebla mental)
Insomnio
Mareo
Hormigueo
Dolor en las articulaciones
Depresión y ansiedad
Dolor en el pecho o palpitaciones del corazón
Tinnitus o dolores de oído
Náuseas, diarrea, dolores de estómago o pérdida del apetito
Alta temperatura
Tos
Dolor de garganta
Erupciones
La afección no es otra que una prolongación de los efectos causados por el coronavirus en el cuerpo humano, un fenómeno que todavía se encuentra bajo análisis de los expertos y del que día a día se conocen nuevas características.