Un grupo de científicos de Uruguay detectó una nueva variante de COVID-19, a la que bautizaron P.6. Esta cepa habría contribuido a la primera ola de casos registrada a fines de 2020 pero luego fue apagada por la brasileña Manaos y, desde fines de abril, desapareció su rastro.
Así lo sostuvo este lunes el Instituto Pasteur de Montevideo en un comunicado, en el que detalla que la variante del SARS-CoV-2 uruguaya fue detectada gracias a un estudio hecho por los investigadores del Grupo de Trabajo Interinstitucional (GTI) en vigilancia genómica del virus y especifica que esta variante apareció por primera vez en noviembre de 2020 y fue la predominante hasta marzo.
"La variante uruguaya incluye dos mutaciones relevantes que están ubicadas en la proteína Spike, que podrían estar asociadas a un aumento de transmisibilidad", indicaron y agregaron: "Una de las mutaciones también se ha detectado en otras variantes del mundo incrementando su frecuencia hacia fines de 2020, lo que respaldaría la idea de que le puede otorgar mayor capacidad de transmisión".
"Los científicos estiman que la variante uruguaya habría jugado un rol importante en la primera ola de coronavirus en el país, pues observaron una coincidencia entre el surgimiento y diseminación de esta variante local con el aumento de casos de COVID-19 registrados a partir de noviembre/diciembre", concluyeron en el comunicado.