Un grupo de expertos que investigan la propagación de la cepa Delta advirtieron sobre una característica que la hace más peligrosa que el resto de variantes del COVID-19: la propagación inconsciente. Según revelaron en un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature, la mutación tiene mayor nivel de contagiosidad porque los enfermos pueden transmitir el virus hasta dos días antes de mostrar síntomas y el 74% de las infecciones se producen durante esta fase.
"Las personas infectadas con la variante Delta del SARS-CoV-2 tienen más probabilidades de propagar el virus antes de desarrollar síntomas que las personas infectadas con versiones anteriores", se precisó en el trabajo realizado sobre un brote registrado en Guangdong, China. En base al análisis de 101 personas que se infectaron entre mayo y junio de 2021, esta investigación señaló que, en promedio, aquellos que se contagiaron con esta variante comenzaron a mostrar síntomas 5,8 días después contraer la enfermedad.
Es decir, que los síntomas aparecieron en un promedio de 1,8 días después de que dieron positivo en el test de PCR y, de este modo la ventana de propagación inconsciente de la enfermedad, porque las personas se sienten bien y no muestran evidencias de la patología, se ubicó cercana a los dos días. "Es más difícil detenerlo", evaluó Benjamin Cowling, epidemiólogo de la Universidad de Hong Kong y coautor del estudio, y agregó que "antes de que surgiera la variante Delta, las personas infectadas con SARS-CoV-2 tardaban, en promedio, 6,3 días en desarrollar síntomas y 5,5 días en dar positivo al PCR, con lo cual la ventana de diseminación viral inconsciente estaba se encontraba en 0,8 días".
Los científicos también lograron detectar que los infectados con la variante Delta presentan concentraciones más altas de virus en las partículas virales o carga viral. "Estos datos ayudan a explicar cómo esta variante ha podido superar tanto al virus de tipo salvaje (original) como a otras variantes para convertirse en la cepa dominante en todo el mundo", señaló por su parte Barnaby Young, médico especialista en enfermedades infecciosas del Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas de Singapur.

Para explicarlo de manera sencilla, si el virus original de una persona "saltaba" a dos y de dos a cuatro, en la variante Delta de una persona se propaga a casi seis personas y media, las cuales terminarán infectando a unas 42. "La Delta se mueve un poco más rápido, pero es mucho más transmisible", concluyó Marm Kilpatrick, investigadora de enfermedades infecciosas de la Universidad de California, Santa Cruz.

La propagación de la temida variante mantiene en vilo a las autoridades sanitarias argentinas y aunque su transmisión parece darse con una particular lentitud en el país, en la provincia de Buenos Aires ya fueron detectados 42 casos de la enfermedad y tanto el Gobierno nacional como el provincial se mantienen alertas frente a esta amenaza.