Un grupo de científicos alemanes reveló por qué el COVID-19 afecta menos a los chicos que a las personas grandes. En un estudio publicado en la revista Nature Biotechnology, los especialistas explicaron la razón por la cual los menores se contagian y sufren menos el coronavirus que los mayores de edad.
Según precisaron, los cuadros de la enfermedad suelen ser más leves en esta población ya que su sistema inmune está mejor preparado que el de los adultos para defenderse. Los expertos de Berlín y Heidelberg indicaron que esto se debe a que las células de las vías respiratorias de los niños están más alertas y pueden combatir rápidamente el virus en caso de infección, antes de que se multiplique masivamente.
Los investigadores tomaron muestras de células de la mucosa nasal de 42 niños sanos e infectados y de 44 adultos y analizaron, entre otras cosas, la actividad de determinados genes en las células individuales.
"Queríamos entender por qué la defensa contra el virus al parecer funciona mucho mejor en niños que en los adultos", declaró Irina Lehmann, directora del grupo de trabajo de epidemiología molecular del Instituto de Salud de Berlín (BIH) del hospital Charité de la capital alemana.

En ese sentido, las conclusiones del estudio señalaron que para poder luchar rápidamente contra los virus se deben activar los llamados receptores de reconocimiento de patrones, un sistema que es más activo en las células del tracto respiratorio superior y en ciertas células del sistema inmunitario de los niños que de los adultos.
Según demostraron los análisis, si un virus infecta la célula, el organismo produce en respuesta la proteína señalizadora interferón, que inicia la lucha contra el virus. En los adultos el sistema de alerta temprana se ve sorprendido, el virus no se combate con la misma eficacia y puede propagarse más ampliamente.

"Hemos aprendido en este estudio que evidentemente no solo hay factores de riesgo que generan casos severos de COVID-19, sino también factores de protección", explicó Lehmann.
La investigadora alemana concluyó que ahora se podría pensar en si se pueden estimular las respuestas protectoras incluso antes de que se produzca una infección, con el fin de proteger a los pacientes de riesgo.