La Plata como capital provincial y con el Estadio Diego Armando Maradona como locación predilecta se convirtió en el epicentro de la campaña desde donde el Frente de Todos busca retomar la iniciativa después de varios días de impacto negativo por la foto de la fiesta de cumpleaños en Olivos y con solo tres semanas por delante antes de las PASO del 12 de septiembre. La revalorización del rol de capital provincial desde donde proyectar poder en contraposición con el que busca desembarcar desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) parece ser el objetivo simbólico del oficialismo gobernante en la Nación y la Provincia. Y no lo transmite solo con el gesto de concentrar en su suelo a lo máximo de su cúpula, con los gabinetes naciona y provincial incluidos, sino también desde las palabras de esos protagonistas.
El formato anunciado fue el de un plenario en el que las cinco piezas clave del armado parido en 2019 bajaron línea a los candidatos a legisladores provinciales y concejales de los 135 distritos. Máximo Kirchner, Sergio Massa, Axel Kicillof, Cristina Fernández de Kircher, en ese orden, tomaron el micrófono y se explayaron largamente, cada uno a su estilo, sobre el estado de situación, la "herencia recibida" del macrismo, el impacto de la pandemia y lo que presumen será la salida hacia la reconstrucción.
Hubo arengas, momentos reflexivos, distención con humor, anecdotarios y balances de gestión. Y en todos la decisión de exponer una unidad que les resulta necesaria para encarar un tramo de la campaña para una elección en la que -todos coincidieron- "se ponen en juego dos modelos" y en la que el enemigo común es el espacio que gobernó entre diciembre de 2015 y el mismo mes de 2019.
Pero fueron la vicepresidenta y el gobernador quienes más se aferraron a la idea de marcar la relevancia de la ciudad capital. Ella por origen y por recuerdos propios, él por su decisión de asignar un valor político a su mudanza permanentemente a la residencia de calle 5 y cuestionar con dureza a su antecesora y su equipo, quienes -afirma cada vez que puede- "venían una vez por semana" y "gobernaban desde CABA".

El de este miércoles es el tercer acto que junta al gobernador y a la vicepresidenta en la capital provincial en menos de un año, después del realizado el 18 de diciembre en ese mismo Estadio y el del Hospital de Niños, más reciente. Los otros tres protagonistas de la mesa de poder del Frente de Todos estuvieron en el primero, pero Massa y Fernández también llegaron a la región en una cuarta visita, el 5 de mayo, cuando Ensenada festejaba su aniversario.
La decisión del peronismo que gobierna de proyectar el contrapeso bonaerense hacia el porteñismo que para sus dirigentes encarna Juntos, coloca a La Plata en una centralidad de la cual pocas veces gozó. La vicepresidenta apeló al nervio afectivo desde que tomó el micrófono. Sus primeras palabras fueron dedicadas a sus calles. "Cuando llegaba a La Plata con Wado (de Pedro), veníamos por la avenida 51 y Wado me dice: 'Qué linda ciudad que es La Plata'. Y claro, la verdad es que es una ciudad hermosa", fueron sus primeras palabras.

No fue lo único. "A mí, yo lo he dicho muchas veces, me produce un poco de angustia cuando vengo. Mucha gente que no está, muchas cosas que pasaron… pero le comentaba a Wado lo hermosa que era La Plata cuando yo era muy joven -siguió Cristina-. Llena de boliches, de bares, de peñas, tenías para lo que quisieras".
Su recuerdos, transmitidos en cadena, se trasladaron rápidamente hacia un lugar legendario, que funcionó como espacio cultural y musical hasta entrado los años 90. "Y si eras más comprometido había peñas por toda la ciudad, estaba el almacén San José ¿Vos lo conociste Victoria? Vos sos más joven que yo, claro", dijo con mirada cómplice hacia Victoria Tolosa Paz, la primera candidata a diputada nacional, también platense. "El almacén San José era una peña espectacular, un boliche espectacular que tenían los estudiantes de veterinaria".
"Para que tengan una idea, ahí fue cuando Mercedes Sosa vino a cantar, hubo una amenaza de bomba y se suspendió y Mercedes se va del país", forzó su memoria hacia recuerdos algo distorsionados. El local de Diagonal 74 y 3 sufrió amenazas de bomba en varias oportunidades pero el mítico show de la cantante tucumana en realidad pudo empezar y fue interrumpido por la policía cuando empezaron a sonar sus canciones prohibidas. Corría el año 1978 y el país estaba asolado por la dictadura.
Para Kicillof, la apelación a La Plata como centro del poder político bonaerense corre por otros carriles. Apela a su decisión personal y familiar de vivir en la residencia de la Gobernación y lo remite directamente a su antecesora María Eugenia Vidal, blanco de sus críticas más duras por su decisión de no habitar la ciudad. "Venían a La Plata una vez por semana, parecían parte de una excursión turística más que un gobierno, y por eso ahora se fueron de nuevo a la ciudad de Buenos Aires", dijo en un pasaje.

Pararse como habitante de la ciudad le permite a Kicillof reforzar su perfil de bonaerense y desde allí reclamar. Por ejemplo por la coparticipación, una deuda histórica que la Nación y el resto de las provincias tienen con Buenos Aires. "Recibimos casi tres veces menos de lo que corresponde y es injusto. Tenemos el 38 por ciento de población del país pero recibimos el 22 por ciento de la coparticipación. Necesitamos los recursos que hace mucho le sacaron a la Provincia. Macri y Vidal pusieron una manguera de recursos en CABA", fue la afirmación en ese sentido
El acto de este miércoles en el verde césped del Estadio de la calle 25 y 32 fue el primero en mucho tiempo con tanta presencia de gente. Organizado un día después de la decisión provincial de habilitar la realización de eventos con una aforo de hasta mil personas (a excepción de las actividades deportivas), sólo faltó la presencia de la militancia en las tribunas.
"Este es el acto más grande en mucho tiempo. Está gente se puede reunir con protocolos gracias a Alberto, que salió a buscar las vacunas", dijo Kicillof y dejó picando una promesa que puede reforzar la centralidad de La Plata como capital: los futuros festejos del Bicentenario, suspendido en 2020 por la pandemia de coronavirus.